Las izquierdas moderadas y reformistas de México triunfaron en las elecciones internas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) con casi el 70 por ciento de los votos de la militancia de ese partido de centroizquierda, informó el lunes el presidente de esa formación, Jesús Zambrano.
Tras la escisión del dos veces candidato presidencial del PRD (2000 y 2006), Andrés Manuel López Obrador, el abanico de corrientes que integran el partido de izquierdas lograron la participación de casi dos millones de votantes, de un registro total de afiliados de casi 4,5 millones de militantes, dijo a su turno Jesús Ortega, expresidente de ese partido.
El Consejo Nacional del PRD electo el domingo, debe elegir en un mes al próximo presidente del partido que, de acuerdo con la votación, apunta a Carlos Navarrete, de la ganadora corriente Nueva Izquierda, de corte reformista.
Las izquierdas triunfantes son promotoras del Pacto por México, que firmaron todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso, al inicio del gobierno de Enrique Peña, en 2012, para acordar una ambiciosa agenda de reformas estructurales, demoradas por décadas en México.
Después de la ruptura de López Obrador del PRD, consumada este año, la votación elimina de la carrera por la presidencia de ese partido a su líder fundador, Cuauhtémoc Cárdenas (70 años), quien fue candidato presidencial tres veces (1988, 1994 y 2000), exalcalde de la capital, hijo del general Lázaro Cárdenas, el presidente que nacionalizó el petróleo en 1938.
Sobre los comicios de su ex partido en su cuenta de twitter, López Obrador dijo: «Me salí de ese partido (PRD) por sus acuerdos con EPN (el presidente Enrique Peña Nieto)».
El líder izquierdista, quien utiliza un notable estilo personalista e intransigente, fundó este año su propio partido, Movimiento de Renovación Nacional (Morena), mediante la presentación de 500 mil firmas para su registro.
La división de la izquierda mexicana
Después de perder cinco elecciones presidenciales en 26 años, las fuerzas de izquierda terminaron así su proceso de división, entre los reformadores y moderados del PRD y los radicales de Morena, de López Obrador.
Ninguna de las tres principales fuerzas políticas mexicanas tiene mayoría en el Congreso, y en 2012, Peña, del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro) ganó la Presidencia con unos seis millones de votos (37%); López Obrador obtuvo casi 5,5 millones de sufragios (33%); y Josefina Vázquez de Acción Nacional (PAN, centroderecha), logró 4,1 millones (25 %).
Navarrete dijo que Cárdenas (un disidente del PRI, igual que López Obrador), se centrará en la promoción de la consulta popular contra la reforma energética, que por primera vez en 76 años abre la industria petrolera a la inversión privada, que tiene la oposición de todas las izquierdas, sin distinción.
«Estamos seguros que el ingeniero Cárdenas, una figura respetada por todos, seguirá en la trinchera más importante que está atendiendo: la defensa de los recursos petroleros del país, en lograr la consulta popular de 2015», con la intención de derogar la reforma energética, dijo Carlos Navarrete.
La izquierda moderada celebró que la elección interna no estuvo marcada por escándalos de fraude como ocurrió en elecciones anteriores del PRD.
La elección interna del partido de izquierdas, fundado en 1988 con un enfoque plural, por socialistas, comunistas, socialdemócratas y ex priistas, fue organizada por el Instituto Nacional Electoral (INE), autoridad electoral federal, un hecho inédito en la historia de los comicios de los partidos mexicanos.
El INE reportó que sólo ocurrieron incidentes graves en 5 casillas de las 8 mil repartidas en todo el país, un 0,01 por ciento, con un costo de 100 millones de dólares (casi 8 millones de dólares) en «un proceso electivo ejemplar, mediante voto universal, directo y secreto», dijo Jesús Ortega.
El énfasis del PRD es aparecer ante la ciudadanía como diferente a otras izquierdas: «Sí, queremos participar en la elaboración de reformas que resuelvan los grandes problemas del país. Otra izquierda piensa que, entre más mal le va al país, mejor para el partido. Es una visión mezquina», dijo Ortega a Radio Imagen.
«Se necesita una izquierda que sea oposición cuando hay puntos que no comparte, como la reforma petrolera; pero que también apoye si hay reformas, como la financiera o la de competencia económica antimonopolio, que ayudará a crear empleos», puntualizó moderado el líder del PRD.

















