La policía de Pekín ha cerrado diez bancos ilegales en los que se comercializaban divisas extranjeras y se hacían transferencias al exterior de China en operaciones que ascienden a un total de hasta 22.600 millones de dólares.
Más de 400 policías de la capital formaron parte de la operación, que concluyó con la detención de 59 sospechosos, la confiscación de más de 800 tarjetas de crédito y la congelación de 264 cuentas bancarias.
Según la fuente, uno de los «cabecillas» de las entidades era un hombre apellidado Yao, que había utilizado varias cuentas bancarias para enviar dinero al extranjero, algo que en China está muy limitado por la vía legal.
Durante el pasado año, había transferido más de 5 millones de dólares al exterior.
















