Un hombre espiritual, sencillo, que defendió los derechos del campesinado, denunciando las injusticias sociales durante el régimen somocista. Así es recordado el sacerdote español Gaspar García Laviana que llegó a Nicaragua en 1996 en calidad de misionero.
«Se entrego totalmente al trabajo de la promoción humana, espiritual, moral, pastoral y social en su parroquia en Tola. No era el que predicaba desde el púlpito sino que estaba integrado en todos los espacios de pobreza de humildad, humillación y maltrato», recordó el Padre Antonio Castro, párroco de la Iglesia la Merced.
Hoy al cumplirse 36 años de su paso a la inmortalidad, los jóvenes le conmemoran con una Misa Campesina. García Laviana despojado de todo, dejo el habito de sacerdote para tomar las armas en defensa del pueblo nicaragüense.
«Entro a la justicia social y miro que los jóvenes de ese entonces necesitaban a un líder» destacó José Ramírez miembro de la jóvenes cristianos.
Laviana muere en combate el 11 de diciembre de 1978 dirigiendo la columna «Benjamín Zeledón» un líder y pilar importante en la lucha revolucionaria. Siempre al frente de su gente en los combates, siendo el primero en entrar y el último en retirarse.
















