Museo de España acoge su primera exposición para personas con discapacidad visual

«El caballero de la mano en el pecho», del Greco o «El quitasol» de Goya están accesibles a las personas con discapacidad visual en la exposición «Hoy toca el Prado», en la que los visitantes pueden recorrer y tocar las obras con sus manos.

«Noli me tangere» de Correggio, «La fragua de Vulcano» de Velázquez, «La Gioconda» del Taller de Leonardo da Vinci y «Bodegón de alcachofas, flores y recipientes de vidrio» de Van der Hamen son otras de las pinturas seleccionadas por el comisario para la exposición.

«He tratado de que estuvieran representados todos los géneros presentes en el Prado, como son la pintura costumbrista, la mitológica, la religiosa, el retrato y la naturaleza muerta, con algunas de sus obras más representativas», comentó a Efe el comisario de la exposición, Fernando Pérez Suescun, jefe de contenidos didácticos del museo.

Entusiasmado con esta iniciativa que supone la primera exposición accesible a personas con algún tipo de discapacidad visual que se celebra en las salas del Prado, el comisario recordó que el Museo de Bellas Artes de Bilbao hizo una experiencia similar hace dos años.

«Me pareció muy interesante ya que hasta ahora se trabajaba con diagramas táctiles, pero esto va más allá. Consultamos con el Museo Tiflológico y decidimos llevar a cabo la exposición», una muestra que además de las pinturas, varias de ellas a tamaño natural, cuenta con información en braille de cada una de ellas y con audioguías «que enseñan como se deben tocar las obras».

La reproducción en relieve de las pinturas, «creadas para tocarse», está desarrollada a partir de fotografías en alta resolución a las que se confieren texturas y volúmenes de hasta seis milímetros a través de tintas especiales, se ha realizado con la técnica Didú de los Estudios Durero.

En la selección de obras, además de los géneros y del conocimiento de las obras, «se han tenido en cuenta otros aspectos ya que, por ejemplo, en el género del bodegón uno de los más famosos del museo es de Zurbarán, pero nos pareció muy básico. Además, no todas las obras son idóneas para reproducir, como ocurre con ‘Las Meninas’, en las que el espacio es fundamental, pero sin embargo difícil de representar».

«Ha sido fundamental -agrega- el trabajo realizado con invidentes que han desarrollado el recorrido táctil y nos han asesorado. Una vez que han tocado la obra y escuchado la explicación, son capaces de hacerla suya y contarla a otras personas».

Otra de las particularidades de las reproducciones son sus fuertes colores. «Por una parte, nos insistieron mucho en la descripción de los colores y por otra la muestra no va dirigida solo a invidentes sino al público en general y a personas con visibilidad reducida que si los pueden apreciar».

En otros museos se han realizado iniciativas parecidas «pero se ha tratado de relieves en blanco. Para nosotros ha sido importante incorporar el color».

La exposición, que permanecerá abierta hasta el 28 de julio, no solo atrae a invidentes ya que hay mucha gente que va a curiosear. «Por ello, facilitamos unas gafas opacas que permiten a estos visitantes vivir la experiencia de tocar los cuadros y sentirlos», explicó el comisario.