El paso del huracán Simón ha provocado interrupciones en las operaciones de carga del puerto de Manzanillo, uno de los principales puntos de entrada y salida de mercancías de México, generando dificultades en el transporte marítimo y terrestre. Las afectaciones amenazan con retrasar las entregas, elevar los costos logísticos y alterar los planes de abastecimiento de empresas mexicanas ante la próxima temporada de compras de fin de año.
Las condiciones meteorológicas adversas obligaron a suspender las actividades en algunas terminales de contenedores de Manzanillo, donde se reportaron dificultades para el atraque de buques, la carga y descarga de mercancías y la retirada de contenedores. La interrupción de estas operaciones afecta uno de los principales corredores del comercio internacional mexicano, fundamental para conectar los mercados asiáticos con las zonas industriales y comerciales del interior del país.
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La importancia estratégica de esta infraestructura quedó reflejada en las cifras de las autoridades portuarias mexicanas, según las cuales Manzanillo concentró más del 40 % del movimiento nacional de contenedores durante los dos primeros trimestres de 2026. La paralización parcial de sus terminales representa un riesgo para la continuidad de las cadenas de suministro, especialmente para los sectores que dependen de las importaciones y de la llegada regular de materias primas y productos terminados.
El impacto del fenómeno meteorológico también se extiende a las carreteras de la costa del Pacífico mexicano, donde las lluvias intensas han incrementado el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra. Estas condiciones complican el traslado de mercancías desde el puerto hacia los centros de distribución y las principales ciudades del país. Los problemas en el transporte terrestre podrían prolongar los retrasos incluso después de que se reanuden las operaciones portuarias.
Huracán Simón paraliza puerto de Manzanillo

El especialista en logística y cadena de suministro Sergio Rangel advirtió que las consecuencias del huracán podrían extenderse durante varios días debido a la necesidad de reorganizar los itinerarios marítimos y terrestres. En los escenarios más graves, los retrasos podrían superar los quince días, dependiendo de la magnitud de los daños y del tiempo necesario para normalizar las operaciones. La recuperación logística dependerá tanto de la reapertura de las terminales como de la disponibilidad de carreteras y medios de transporte.
Las empresas de comercio electrónico figuran entre los sectores expuestos a estas interrupciones, debido a su dependencia de productos importados y de una distribución eficiente para cumplir con los pedidos. Ante la cercanía de las promociones comerciales de fin de año, numerosos negocios preparan sus inventarios con anticipación para responder al aumento de la demanda. Los retrasos en la llegada de mercancías podrían dificultar la disponibilidad de productos y comprometer los plazos de entrega a los consumidores.

La industria manufacturera también podría enfrentar complicaciones si las interrupciones afectan el suministro de componentes, materias primas y otros insumos necesarios para mantener la producción. A ello se suman los posibles costos adicionales por almacenamiento, cambios de rutas y contratación de alternativas de transporte. Las demoras logísticas pueden traducirse en mayores gastos operativos y presiones financieras para las empresas que dependen del comercio internacional.
Mientras persistan las condiciones meteorológicas adversas, la recuperación de las actividades portuarias y del transporte terrestre será clave para reducir las consecuencias económicas del huracán Simón. La normalización de la cadena de suministro será especialmente importante para evitar que las interrupciones en Manzanillo se extiendan a los mercados internos durante la temporada de mayor consumo.


















