El océano Atlántico cerró septiembre de 2026 sin registrar ningún huracán. El hecho marca una situación poco habitual en la temporada. No ocurría algo similar en septiembre desde hace más de tres décadas.
La falta de huracanes está relacionada con la fuerte influencia de El Niño. El fenómeno climático provoca condiciones desfavorables para el desarrollo de ciclones en el Atlántico. Los pronósticos también apuntan a una intensidad excepcional del fenómeno.
Hasta finales de septiembre se habían formado ocho tormentas con nombre en la cuenca atlántica. Sin embargo, ninguna logró alcanzar la categoría de huracán. La situación también estableció un nuevo récord durante la era satelital.
El Centro Nacional de Huracanes indicó que el 12 de septiembre se superó la fecha más tardía para la formación del primer huracán de una temporada. El récord anterior correspondía a los días 11 de septiembre de 2002 y 2013.

El Niño influye en la baja actividad de huracanes del Atlántico
El comportamiento resulta llamativo porque septiembre suele concentrar la mayor actividad ciclónica del Atlántico. En una temporada promedio se forman alrededor de siete huracanes. Para estas fechas, normalmente ya se habrían registrado varios sistemas de este tipo.
El Niño modifica las condiciones atmosféricas sobre la cuenca atlántica. Entre sus principales efectos está el aumento de la cizalladura vertical del viento. Este fenómeno puede impedir que las tormentas se organicen y alcancen mayor intensidad.
La situación contrasta con la registrada en el Pacífico oriental y central. En esas zonas se contabilizaron 20 tormentas con nombre y tres huracanes de categoría 5. México y Hawái estuvieron entre las áreas afectadas por la actividad ciclónica.
Pese a la baja actividad, la temporada aún no ha terminado. Octubre suele registrar aproximadamente un huracán y noviembre también puede presentar formación de estos sistemas. Por ello, todavía no es posible determinar si 2026 concluirá sin ningún huracán en el Atlántico.


















