Opinión: El berrinche de Cristiano Ronaldo y el fin lamentable de un jugador

Foto: Cristiano Ronaldo parece ya no seguirá con Portugal
Foto: Cristiano Ronaldo parece ya no seguirá con Portugal

En Nicaragua, como en todas partes del mundo, hay fanáticos de Cristiano Ronaldo, de CR7, de ese jugador que con su ahínco y energía, así como con su enorme calidad, lograba cambiar partidos. Pero en esta última etapa de su carrera, su egocentrismo parece haberle jugado una mala pasada: el distanciamiento con algunos integrantes de la selección de Portugal y, ahora, un nuevo capítulo que vuelve a ponerlo en el centro de la polémica.

En los últimos días se han hecho muy virales sus declaraciones y todo lo ocurrido alrededor de Jorge Jesús, seleccionador de Portugal. Todo ese ruido mediático deja, al menos desde mi punto de vista, algunas conclusiones.

Primero, Cristiano ya no tiene el mismo nivel para ser indiscutible en la selección de su país. Y segundo, su empeño en llegar a los mil goles empieza a parecer una hazaña que, aunque sería monumental, también puede estar jugando en contra de la imagen que dejará en la posteridad.

No soy ningún hater de Ronaldo. Al contrario. Como gran fanático del Manchester United —el mejor club de fútbol del mundo—, ver los inicios de aquel CR7 fue mágico. Lo recuerdo todavía: aquella gambeta, esa picardía y la manera en que esquivaba rivales de forma magistral. Y siguió creciendo, madurando, marcando goles y convirtiéndose en un fenómeno. Lo sé bien porque lo vi.

Ya está lejos del mítico Cristiano Ronaldo

Luego se fue al Real Madrid y conquistó más goles, más títulos y una cantidad impresionante de récords, sobre todo en Champions, donde construyó un palmarés realmente de lujo. Todo eso está ahí y nadie puede borrarlo.

Pero siempre tuve la impresión de que la sombra de Lionel Messi, aunque muchas veces Ronaldo dijera que no le importaba, pesó más de lo que quiso admitir.

Durante años ambos fueron comparados hasta el cansancio y esa rivalidad terminó convirtiéndose en una parte inevitable de sus carreras. Y ahora, cuando los dos están en la etapa final de sus trayectorias, esas comparaciones vuelven a aparecer de una manera bastante distinta. Radical, incluso, en sus diferencias.

Pero apartando ese tema, debemos partir de una realidad muy clara: Cristiano Ronaldo es un jugador de 41 años que, a pesar de todo, todavía puede aguantar 90 minutos de alta exigencia. Eso, por sí solo, ya es monumental. Jamás le quitaré ese mérito.

El problema aparece cuando uno de los mejores jugadores de la historia no acepta con naturalidad que ya no puede hacer todo lo que hacía hace 15 o 20 años.

CR7 parece no aceptar su nueva realidad

El fútbol cambia. El cuerpo cambia. Las piernas cambian. Y también cambia el papel que un jugador puede desempeñar dentro de un equipo.

Quizás lo verdaderamente triste no sea que Cristiano ya no sea el mismo. Eso es inevitable. Lo triste es la sensación de que todavía quiere demostrar que sí lo es.

Uno entra a TikTok a leer comentarios y cada vez es más notable que incluso entre quienes han sido fanáticos de Cristiano existe menos margen para defender algunas de sus decisiones. Muchos saben que el final de su carrera está más cerca que nunca y que, aunque todavía pueda marcar goles y mantener cifras extraordinarias, ya no está compitiendo en el mismo escenario en el que construyó buena parte de su leyenda.

Y ahí entra también su obsesión con los mil goles. Llegar a esa cifra sería una barbaridad histórica. Nadie podría decir lo contrario. Pero también cabe preguntarse qué precio está dispuesto a pagar para conseguirla. Porque un récord, por gigantesco que sea, no necesariamente mejora el legado de un jugador si en el camino termina modificando la percepción que se tiene de él.

Y es ahí donde empieza a hacerse todavía más triste la comparación con Messi.

El adiós cada vez más cerca

Mientras en Argentina todavía existe una sensación de que no quieren que Lionel Messi se vaya de la selección, alrededor de Cristiano comienza a aparecer una conversación diferente: si todavía debe ser titular, si debe aceptar un papel secundario o incluso si ha llegado el momento de cerrar su ciclo con Portugal.

Obviamente, no sabemos todavía cómo terminará esto. Pero de ser así, sería un final bastante triste para un jugador que le ha dado muchísimo a su selección.

Porque Cristiano Ronaldo fue fundamental para Portugal. Eso tampoco se puede borrar. Quizás precisamente por eso su despedida debería ser diferente.

Después de todo lo que consiguió, después de todos los goles, los títulos, las remontadas, las noches de Champions y aquella Eurocopa que finalmente le dio un gran título a Portugal, cuesta verlo terminar su historia discutiendo por minutos, protagonismo o récords.

Siempre será un gigante del fútbol

Cristiano construyó durante más de dos décadas una carrera que parecía destinada a terminar en lo más alto.

Y quizás el verdadero problema es ese: que todavía no parece dispuesto a aceptar que, para todos los grandes jugadores, llega un momento en el que el fútbol les empieza a pedir algo diferente.

Ojo, no necesariamente que se vayan. Simplemente que entiendan que ya no son los mismos.