El precio del diésel en Reino Unido alcanzó unos 199,18 peniques por litro, equivalente a aproximadamente 2,64 dólares, según las cifras citadas por Williams. El nuevo nivel supera ligeramente el récord anterior registrado en junio de 2022, cuando el combustible llegó a 199,09 peniques por litro.
El incremento representa una mayor presión para los hogares y las empresas que dependen de vehículos para sus actividades cotidianas. Williams señaló que llenar el tanque de un automóvil familiar de tamaño medio cuesta actualmente alrededor de 110 libras esterlinas, unos 145,96 dólares.
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De acuerdo con sus declaraciones, ese costo supone un aumento de más de 31 libras esterlinas, equivalentes a unos 41,07 dólares, desde el comienzo de la guerra de Estados Unidos contra Irán en febrero. La subida refleja el impacto de la evolución de los mercados internacionales de energía sobre los consumidores británicos.
La gasolina también mantiene una tendencia alcista. El precio medio de un litro de combustible sin plomo se sitúa en torno a 174,13 peniques, aproximadamente 2,30 dólares, lo que amplía la presión sobre los conductores y los costos asociados al transporte.

En Reino Unido el precio del diésel alcanzó aproximadamente 199,18 peniques por litro
Williams sostuvo que las cifras muestran cómo los acontecimientos internacionales pueden repercutir directamente sobre Reino Unido, pese a desarrollarse lejos de sus costas. También señaló que las propuestas para alcanzar un nuevo acuerdo sobre el bloqueo del estrecho de Ormuz y recuperar el libre suministro de petróleo habían generado expectativas entre los conductores.
La situación energética europea añade otro factor de presión. Desde 2022, la Unión Europea ha reducido de manera considerable sus importaciones de combustibles rusos, mientras que las compras marítimas de crudo ruso han disminuido casi por completo y la participación del gas ruso pasó del 45 % en 2022 al 12 %.
La escalada en Oriente Medio ha contribuido al aumento de los precios internacionales del petróleo y el gas, elevando los costos energéticos en Europa. Este contexto ha generado presión sobre hogares y empresas y, según el escenario descrito, ha contribuido a cierres industriales, despidos y un debilitamiento progresivo de la actividad económica.
La vulnerabilidad energética de Europa también se refleja en sus reservas de gas. Los depósitos de la Unión Europea se encuentran en torno al 67 % de su capacidad, frente al 80 % registrado el año anterior. Analistas citados en el contexto advierten de posibles aumentos de precios durante el invierno, especialmente ante la entrada en vigor, el 1 de enero de 2027, de la prohibición de todas las importaciones de GNL ruso.


















