China concluyó y puso en funcionamiento una torre de medición eólica de 360 metros de altura en el distrito de Mulei, en la región autónoma uigur de Xinjiang, convirtiendo la infraestructura en la más alta del mundo dentro del sector de la energía eólica.
La nueva instalación forma parte de un parque experimental de 800.000 kilovatios ubicado en la prefectura autónoma hui de Changji y tendrá como principal función recopilar información sobre el comportamiento del viento a diferentes alturas. La infraestructura permitirá ampliar las capacidades de observación y contribuir a la investigación de nuevas tecnologías para la generación de electricidad a partir de fuentes renovables.
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De acuerdo con Zhang Ziping, subdirector general ejecutivo de Xinjiang Guochuang Wind Power Technology, la torre permitirá registrar variables como la velocidad y dirección del viento, sus cambios verticales, la intensidad de las turbulencias y la estabilidad de la atmósfera.
La información obtenida será utilizada para estudiar los recursos eólicos disponibles en zonas de gran altura y evaluar el funcionamiento de diseños destinados a aerogeneradores de mayores dimensiones. Los resultados también podrán servir como referencia para el desarrollo de nuevos sistemas eléctricos y equipos especializados de medición.
China inaugura la torre eólica más alta del mundo

El proyecto contempla además la creación de una plataforma científica abierta en la que puedan participar organismos gubernamentales, universidades, centros de investigación y empresas. Esta iniciativa buscará establecer métodos estandarizados para las observaciones, comprobar modelos científicos y desarrollar nuevos instrumentos destinados al estudio del viento.
La construcción de la torre se produce en un contexto de expansión de las energías renovables en Xinjiang. Al finalizar 2025, la región contaba con seis grandes bases de energías renovables y una capacidad instalada de 169 millones de kilovatios, equivalente al 64 % de su capacidad eléctrica total.

Los responsables del proyecto consideran que los datos obtenidos mediante esta infraestructura contribuirán a mejorar el conocimiento sobre el viento en alturas elevadas y facilitarán el desarrollo de tecnologías para la generación renovable.
La iniciativa también se integra en los objetivos climáticos de China, que busca alcanzar el máximo de sus emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono para 2060. En ese contexto, la nueva torre funcionará como una plataforma de investigación para apoyar el desarrollo tecnológico asociado con la expansión de la energía eólica.


















