China hace historia con la prueba de la primera planta solar submarina del mundo

Foto: China prueba una inédita planta solar submarina /Cortesía
Foto: China prueba una inédita planta solar submarina /Cortesía

Científicos de la Universidad de Yunnan, en China, probaron con éxito una planta solar submarina en el mar de China Meridional, un desarrollo que podría abrir nuevas posibilidades para generar electricidad bajo el agua, informó South China Morning Post (SCMP).

El equipo desarrolló células solares fabricadas con perovskita de haluro de plomo, un material cuyas propiedades pueden ajustarse para captar determinadas longitudes de onda de la luz. Esta característica resulta clave para aprovechar la iluminación disponible a varios metros de profundidad.

A diferencia de los paneles solares convencionales de silicio, que funcionan principalmente con las longitudes de onda que el agua absorbe con mayor rapidez, las nuevas células fueron diseñadas para aprovechar la luz azul y verde que logra penetrar en el océano.

El agua marina filtra progresivamente la radiación solar. A unos 10 metros de profundidad, solo permanece cerca del 10 % de la luz que existe en la superficie, y gran parte corresponde al espectro azul-verde. Por ello, los investigadores adaptaron las células para convertir esa iluminación débil en electricidad.

China prueba una inédita planta solar submarina

Durante las pruebas de laboratorio, utilizaron una fuente de luz que simulaba las condiciones existentes bajo el agua. Una pequeña celda logró convertir el 34,71 % de esa luz en electricidad. Posteriormente, los investigadores protegieron las células mediante capas de goma, vidrio y resina para hacerlas más resistentes al agua salada y a la presión.

Las pruebas en el mar se realizaron cerca de la isla Weizhou. Un robot submarino descendió los dispositivos a profundidades de dos, seis y 10 metros. En aproximadamente dos horas, las células consiguieron cargar baterías y encender un LED.

La producción registrada fue de 1.416 milivatios-hora a dos metros de profundidad, 752 milivatios-hora a seis metros y 324 milivatios-hora a 10 metros.

Según el trabajo científico, esta tecnología podría utilizarse para proporcionar energía de manera autónoma a sensores, cámaras y robots submarinos, reduciendo la necesidad de cables o de baterías que deban ser reemplazadas periódicamente.

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