Un dispositivo portátil que utiliza estimulación eléctrica de baja intensidad para tratar la depresión ya puede utilizarse en Estados Unidos bajo prescripción médica. Se trata del casco desarrollado por la empresa sueca Flow Neuroscience, autorizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
El equipo está diseñado para utilizarse en casa durante 30 minutos al día y se controla mediante una aplicación. Su funcionamiento se basa en estimular eléctricamente una zona del lóbulo frontal izquierdo del cerebro relacionada con la regulación del estado de ánimo y las emociones.
Flow plantea el dispositivo como una alternativa o complemento a los tratamientos convencionales para la depresión, aunque su elevado precio podría convertirse en una de las principales barreras para su adopción.
Estimulación cerebral desde casa
El casco utiliza estimulación transcraneal por corriente directa, una técnica que busca modificar la actividad de determinadas áreas cerebrales mediante pequeñas corrientes eléctricas.
Su funcionamiento guarda relación con la estimulación magnética transcraneal (EMT), otro tratamiento utilizado contra la depresión. La principal diferencia es que la EMT requiere acudir a una clínica para recibir las sesiones, mientras que el dispositivo de Flow está diseñado para utilizarse en el hogar bajo supervisión médica.
Un ensayo clínico publicado en Nature Medicine involucró a 174 personas con trastorno depresivo mayor. Después de 10 semanas, el 45 % de quienes utilizaron el dispositivo experimentó una remisión de los síntomas, frente al 22 % registrado en el grupo que recibió una versión simulada.
El estudio incluyó tanto a personas que utilizaban antidepresivos como a participantes que no los tomaban. Por ello, el dispositivo también puede emplearse como complemento de la medicación, según la empresa.
¿Qué efectos secundarios tiene?
Los efectos secundarios registrados durante las pruebas fueron generalmente leves. Entre ellos se reportaron irritación en la piel, dolor de cabeza y dificultades para concentrarse.
Flow señala que más de 65,000 personas han utilizado su dispositivo en Europa desde que fue autorizado allí en 2019. En Reino Unido, además, el sistema está siendo evaluado mediante un programa piloto del Servicio Nacional de Salud.
La llegada a Estados Unidos supone, sin embargo, un desafío económico para los pacientes. El tratamiento cuesta 2,200 dólares durante las primeras 10 semanas y posteriormente tiene un precio de 325 dólares mensuales.
Por ahora, ese costo debe ser asumido por el paciente, aunque la compañía asegura que trabaja para lograr que las aseguradoras estadounidenses cubran el tratamiento.
El dispositivo no está planteado como una sustitución automática de los antidepresivos ni de otros tratamientos para la depresión. Su utilización requiere una evaluación y prescripción médica, y su objetivo es ofrecer otra opción terapéutica para determinados pacientes.



















