Construir una ciudad en la Luna podría parecer una cuestión de tecnología, pero un nuevo análisis señala que el principal obstáculo está en un recurso mucho más básico: el agua.
Los astrofísicos Martin Elvis y Jonathan McDowell estudiaron cuántos habitantes podría sostener una colonia lunar utilizando el hielo localizado en regiones polares permanentemente oscuras.
Su escenario más favorable contempla hasta 1.000 millones de toneladas de agua. Incluso con esa cantidad, una ciudad de un millón de personas agotaría las reservas en aproximadamente un siglo si lograra reciclar el 98 % del agua, una eficiencia comparable con la alcanzada en la Estación Espacial Internacional.
Sin reciclaje, el panorama resulta mucho más limitado. Los cálculos del estudio sitúan en alrededor de 2,4 años el tiempo necesario para que una población de un millón de habitantes consuma ese volumen de agua. El recurso tendría que cubrir necesidades como consumo personal, higiene, producción de alimentos, obtención de oxígeno y fabricación de combustible.

La Luna tiene energía, pero le falta lo esencial
La energía, en cambio, no aparece como el principal problema. Los bordes de algunos cráteres polares reciben luz solar durante largos periodos, lo que permitiría instalar grandes sistemas fotovoltaicos.
Los investigadores estiman que torres solares de hasta un kilómetro podrían generar cerca de 3 gigavatios durante aproximadamente el 90 % del tiempo, una capacidad que cubriría las necesidades estimadas de una ciudad de un millón de habitantes.
El estudio plantea varias vías para ampliar la capacidad de las futuras colonias: mejorar el reciclaje, reducir el consumo, producir alimentos con mayor eficiencia, localizar nuevas reservas de agua o incluso obtenerla de otros cuerpos del sistema solar.
Por ahora, la conclusión es clara: antes de pensar en grandes ciudades lunares, será necesario resolver cómo conseguir y conservar suficiente agua durante décadas.


















