Como parte de un recorrido especial por la ciudad de Diriamba presentado en Estudio TN8, se abordó la relevancia cultural, turística e histórica de la emblemática Torre del Reloj; construida en la década de 1940 y considerada el punto de referencia geográfico e identitario por excelencia para todos los diriambinos.
Durante la entrevista, el alcalde de Diriamba, Harold Baltodano, resaltó que la estructura trasciende lo arquitectónico para convertirse en un símbolo de la historia local.
«Acá en Diriamba dicen que todos los diriambinos damos la dirección del reloj. Pero definitivamente que el reloj ha sido una infraestructura que ha prevalecido en la historia y la cultura tanto reciente como de mucho más antaño dentro de los diriambinos, representa para nosotros un ícono»; indicó.
«Hablar de Diriamba, tenés que hablar sin duda alguna del Güegüense, tenés que hablar del Cacique Diriangén, nuestro equipo de corazón, y sin duda alguna de una infraestructura que ha prevalecido durante el tiempo y que ha marcado la hora»; aseguró el edil.

Emblema para toda Diriamba
Sin embargo, detrás del funcionamiento del reloj existe una particularidad técnica que involucra la capacidad adaptativa y el talento de especialistas locales. El edil explicó los desafíos mecánicos que han enfrentado para conservar la maquinaria original de fabricación alemana, la cual sufrió severos daños en décadas pasadas.
«En el reloj tenemos una particularidad. El reloj cuando se construyó, que fue allá por los años de 1940, se dejó con una maquinaria alemana. Pero durante esa época hasta la época reciente, fue vandalizada y nos dimos cuenta de que esta fábrica que hacía esta maquinaria ya no existe, lamentablemente. Entonces, no había manera ni siquiera de conseguir repuestos, nada»; comentó.
Ante la imposibilidad de importar repuestos originales en el mercado internacional, la comuna recurrió al talento nacional para evitar que el monumento quedara en el olvido.
«Ahí tuvimos que tomar una decisión de ocupar a ingenieros nicaragüenses para que vinieran a hacer las piezas. O sea, que ese reloj al día de hoy tiene arte nica ya también, porque se tuvo que idear la manera, pero lamentablemente la maquinaria es muy frágil. Entonces, durante momentos ella funciona perfectamente, pero debido al paso del tiempo y que se han tenido que sustituir piezas originales con piezas que hemos hecho acá, no hay una constancia, pero se está tratando de mantener todo el tiempo en función»; acotó Baltodano.

Atractivo turístico y punto de encuentro
El alcalde Baltodano enfatizó que, además de su valor histórico, la Torre del Reloj se ha consolidado como un punto de parada obligatoria para el turismo nacional e internacional que visita el municipio:
«Como servidor público, da mucha alegría ver cómo muchas personas en sus redes sociales vienen solamente por tomarse una foto en el reloj. Por tener esa foto en el reloj de Diriamba. Este espacio, junto con la remodelación del Parque Central Rubén Darío y la plaza frente a la Basílica Menor de San Sebastián; nos permite albergar a miles de visitantes en actividades culturales y tradicionales».


















