La copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, informó este lunes que en nuestro camino de democracia del Pueblo Presidente, continuamos con las consultas para fortalecer esa democracia nuestra que es protagónica y es el poder del pueblo que se manifiesta en un modelo y unas prácticas propias».
En ese sentido, anunció la continuidad de agenda de encuentros que se desarrollarán durante la semana con distintos sectores del país.
«Mañana martes vamos a estar con los comunicadores; el miércoles, con los diputados al Parlacen; el jueves, con las alcaldías del Pueblo Presidente; el viernes, con los pueblos originarios y afrodescendientes. Y también ya nos estamos preparando para los gobiernos y consejos regionales de la Costa Caribe Norte y Sur»; indicó.
Todas estas jornadas forman parte del fortalecimiento de la democracia nicaragüense.

Copresidenta de Nicaragua: «La democracia es el poder del amor»
«Fuerte nuestra democracia, que va adelante todos los días trabajando para que sea mejor y seamos mejores. Un camino propio, sendas definidas en comunidad y en consenso; práctica de hermandad, solidaridad, cariño y complementariedad que nos hace cada vez más dueños de nuestro presente y de nuestro futuro para fortalecer la lucha contra la pobreza»; afirmó.
Durante su mensaje, la copresidenta destacó que la democracia protagónica y directa representa un ejercicio de soberanía y dignidad para el pueblo nicaragüense.
«La democracia protagónica y directa es soberanía. La complementariedad cristiana y solidaria es soberanía y dignidad. La democracia es la que, gracias a Dios, tenemos; es la que cada día trabajamos más y mejor para alcanzar en paz —y subrayo, y pongo en mayúscula, paz— nuestros derechos en caminos propios, diseñados para el bien común», señaló.
«La democracia es la ley de los más, nunca de los menos o para los menos. Y los más son y somos las familias y comunidades de una patria libre, honrosa, gloriosa, laboriosa, valiente, heroica y triunfal», expresó.

La democracia es el poder del amor
En otro momento de su intervención, la copresidenta se refirió a quienes mantienen posiciones críticas hacia el Gobierno.
«Cuando hablamos de los menos, hablamos de caras amargadas, caras largas… los rostros que conocemos y que conocimos de la avaricia, del egoísmo, de la codicia y de todos los pecados capitales que hoy viven su propio infierno y que pretenden recetar infierno. ¡Qué atrevimiento!», manifestó.
No obstante, como pueblo de amor y fe pedimos por ellos. «Para ellos pedimos la gracia de la armonía en sus corazones, de la comprensión cabal de lo que es Nicaragua, del agradecimiento que les llene para dar gracias a Dios por la vida y pedir sanación para que la paz les alcance. Y así, ir adelante con el bien, por el bien y para el bien».
La copresidenta también definió la democracia como un modelo basado en el amor, la fe y la fraternidad.
«La democracia es el poder del amor. Es el poder y la fe en un porvenir de todos y para todos. La democracia es servir a todos como gran fraternidad, como gran hermandad, como cristianos, en mayúscula, en negrita, como decimos ahora», afirmó.
Finalmente, concluyó con un llamado a preservar la paz en el país.
«Le pedimos que con su gracia y con su amor el odio deje en paz a Nicaragua. Los perturbados, los encargados de perturbar, que nos dejen en paz. Y que las aguas nos den vida, y ya sean aguas mansas o aguas bravas, tengamos la fuerza de nuestra historia para convertirlas, con el poder que nos da Cristo Jesús, en aliento, alimento y alma viva, en estos tiempos complejos y esenciales de la historia, con nuestro coraje, nuestro valor y nuestro gran amor por Nicaragua», concluyó.


















