Un nuevo sistema frontal mantiene en alerta a Chile y agrava la emergencia provocada por las intensas lluvias que han afectado gran parte del país durante las últimas semanas. Las autoridades ordenaron evacuaciones preventivas en zonas del centro-norte y sur debido al aumento del caudal de ríos, inundaciones; deslizamientos de tierra y cortes de caminos.
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) declaró alerta roja para la comuna de Concepción y otras localidades de las regiones de Biobío, La Araucanía, Los Ríos, Ñuble y Coquimbo, donde las precipitaciones han generado un alto riesgo para la población.
De acuerdo con el más reciente balance de Senapred, el sistema frontal afecta directamente a 59 personas, mientras que 48 permanecen en albergues y 611 se encuentran aisladas. En la comuna de Traiguén, región de La Araucanía; al menos 50 familias fueron evacuadas por el desborde del río Traiguén y de humedales cercanos.
La directora nacional de Senapred, Alicia Cebrián, informó que durante la noche y la madrugada los equipos de emergencia realizaron un monitoreo permanente entre las regiones de Antofagasta y Los Lagos. Explicó que las principales emergencias corresponden al aumento de caudales, anegamientos; interrupciones de rutas y algunos deslizamientos de terreno.

Chile refuerza alertas por lluvias
La situación también preocupa en la región de Coquimbo, donde las precipitaciones superaron los pronósticos meteorológicos y activaron quebradas en La Serena y Coquimbo. Asimismo, cerca de 50.000 personas permanecen sin suministro eléctrico en Viña del Mar, Valparaíso; Maule y la Región Metropolitana.
Este nuevo episodio climático se suma al intenso temporal que ha golpeado diez de las 16 regiones chilenas, con un saldo de 13 fallecidos y más de 3.000 damnificados.
La Dirección Meteorológica de Chile advirtió que las precipitaciones continuarán por encima de lo normal durante los próximos meses debido a la persistencia del fenómeno El Niño; mientras la Dirección General de Aguas mantiene vigilancia permanente sobre los ríos con niveles críticos para reducir riesgos sobre viviendas e infraestructura esencial.


















