Una coalición integrada por 24 estados y el Distrito de Columbia presentó una demanda contra la actual Administración de Estados Unidos, Washington por condicionar la entrega de fondos federales destinados a la preparación; respuesta y recuperación ante desastres a la cooperación con las políticas migratorias impulsadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La acción judicial fue interpuesta ante un tribunal federal de Rhode Island y cuestiona la legalidad de las condiciones establecidas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).
Los demandantes sostienen que el Gobierno pretende imponer requisitos ajenos al propósito de estos recursos, aprobados por el Congreso para atender emergencias y fortalecer la capacidad de respuesta de los estados.
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El fiscal general de Rhode Island, Peter Neronha; afirmó que la Administración utiliza la seguridad pública como mecanismo de presión para obligar a los estados a adoptar políticas que, según dijo, no responden a los intereses de sus ciudadanos.
En la misma línea, el fiscal general de California, Rob Bonta, quien encabeza la demanda junto con su homólogo de Illinois, Kwame Raoul; recordó que iniciativas similares ya han sido rechazadas por los tribunales y expresó confianza en que esta nueva medida también será declarada ilegal.

Washington bajo presión judicial
Los estados demandantes argumentan que vincular el acceso a fondos federales con el cumplimiento de políticas migratorias; colaboración obligatoria con agencias federales y nuevas exigencias en materia electoral vulnera la Constitución y excede las facultades del Ejecutivo. El gobernador de California, Gavin Newsom; aseguró que el Gobierno federal no puede presionar a los estados para modificar su legislación electoral mediante condicionamientos financieros.
La controversia refleja las profundas diferencias entre varios gobiernos estatales y Washington respecto a la política migratoria y al alcance de la autoridad federal; en un escenario de creciente confrontación institucional en Estados Unidos.


















