La creciente propagación del ébola obligó al Gobierno de la República Democrática del Congo a adoptar nuevas restricciones para intentar contener una de las peores emergencias sanitarias registradas en la región durante los últimos años. Las autoridades decretaron la prohibición temporal de marchas; manifestaciones y concentraciones públicas en varias zonas estratégicas del país, incluyendo la capital, Kinsasa.
La medida también se extenderá a las provincias de Tshopo, Alto Uele y Bajo Uele; territorios considerados prioritarios debido a su cercanía con los principales focos de contagio y a la constante movilidad de personas entre estas regiones y países vecinos.
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El ministro del Interior; Jacquemain Shabani, instruyó a las autoridades provinciales y municipales a reforzar las medidas de prevención y limitar los eventos multitudinarios con el objetivo de reducir los contactos físicos masivos y evitar la expansión del virus hacia otras zonas del país.
La decisión, sin embargo, provocó cuestionamientos por parte de partidos opositores y movimientos sociales; que consideran que la restricción vulnera derechos constitucionales relacionados con la libre reunión y la protesta ciudadana. Algunos sectores incluso sostienen que la medida podría responder a intereses políticos más allá de la emergencia sanitaria.
Congo prohíbe reuniones públicas por avance del ébola

Pese a las críticas, el Ejecutivo defendió la disposición argumentando que responde a las recomendaciones emitidas por la Organización Mundial de la Salud; que recientemente catalogó el brote del virus Bundibugyo detectado en el Congo y la vecina Uganda como una emergencia sanitaria de importancia internacional.
Las cifras oficiales reflejan la magnitud de la crisis. Desde que se declaró el brote el pasado 15 de mayo, las autoridades congoleñas contabilizan al menos 304 fallecidos y más de 1.155 casos confirmados; mientras cientos de personas permanecen hospitalizadas o bajo vigilancia epidemiológica en diferentes centros de atención.
El epicentro de la emergencia continúa localizado en la provincia de Ituri, aunque la enfermedad ya se extendió hacia Kivu del Norte y Kivu del Sur. Además, se han confirmado contagios en Uganda y el primer caso en Francia, correspondiente a un cooperante que regresó de una misión humanitaria en la ciudad de Bunia.
La preocupación internacional se intensifica debido a que la cepa Bundibugyo no cuenta actualmente con una vacuna aprobada ni con un tratamiento específico; lo que obliga a depender principalmente del aislamiento de pacientes; el rastreo de contactos y el fortalecimiento de los controles sanitarios en fronteras y corredores migratorios.
Ante este panorama, los gobiernos del Congo y Uganda activaron un plan conjunto de respuesta transfronteriza respaldado por organismos internacionales y centros especializados en salud pública. Las autoridades sanitarias coinciden en que la rapidez de las medidas y la cooperación internacional serán fundamentales para evitar que el brote continúe expandiéndose por África central y se convierta en una amenaza aún mayor para la región.


















