Con 5 hijos vivos de 9, 40 nietos y 18 bisnietos, don Luis Emilio Pavón Arias, conocido como “Pavoncito”, arribó a sus 100 años, en el barrio El Carmen, en Granada.
Su familia organizó una celebración por su primer siglo de existencia, llenos de alegría y agradecimiento con Dios por permitirles conservar al roble de la familia Pavón.
“Para nosotros es un regalo celebrar los 100 años de vida de mi padre. Nunca nos dejó solos, nunca nos abandonó. Trabajó en el campo, también como albañil, participó en la Revolución Popular Sandinista y siempre estuvo con nosotros. Es la fecha y habla con nosotros y nos transmite sabiduría”, expresó don Jacob Enrique Pavón Pérez, hijo de don Luis Emilio en Granada.
Por su parte, Angela Lucía Guevara, nieta de “Pavoncito”, afirmó que “me siento muy orgullosa de él, porque es una bendición de Dios llegar hasta esa edad. Como padre y como abuelo siempre nos da consejos. Él nos está dejando un legado muy grande: la familia unida, la familia primero”.
#AHORA | Con 5 hijos vivos, 40 nietos y 18 bisnietos, don Luis Emilio Pavón Arias, conocido como “Pavoncito”, arribó a sus 100 años de vida en el barrio El Carmen, en Granada, rodeado de su hermosa familia.
Don Luis Emilio sacó adelante a sus hijos como trabajador del campo,… pic.twitter.com/u4tD5lEnsZ
— TN8 Nicaragua (@canaltn8) June 22, 2026
“Pavoncito” llega al siglo de vida dejando un legado de amor en Granada
“Pavoncito” asegura que el secreto para la longevidad está en “hacer las cosas bien y ser buena persona, portarse bien”; a la vez que aprovechó para agradecer a Dios por este cumpleaños número 100.
“No me esperé poder llegar a los cien años. Nunca pensé que llegaría. Dios y gracias a Dios por este regalo, y el poder estar con mi familia. Estoy muy contento”; finalizó don Luis Emilio en Granada.
En un mundo que cada vez nos propone la poca responsabilidad afectiva y familiar, la historia de “Pavoncito” desde Granada, nos demuestra que se puede formar una familia, estableciendo vínculos sanos, que perduran en el tiempo, durante generaciones enteras, con solo asumir la paternidad con seriedad, de manera amorosa y responsable.



















