La inteligencia artificial (IA) no solo está transformando el mercado laboral: también está creando empleos que parecen sacados de una sátira futurista. Mientras algunas profesiones desaparecen y otras se reinventan, una empresa dedicada a los compañeros virtuales sorprendió al mundo con una oferta tan insólita como polémica: buscaba contratar a diez «consultores de masturbación». Y sí, el salario era bastante atractivo.
La propuesta vino de Joi AI, una plataforma similar a Replika y Character.ai, especializada en relaciones virtuales impulsadas por inteligencia artificial. La compañía estaba desarrollando una nueva función de audio para adultos y necesitaba personas que la pusieran a prueba durante cuatro semanas.
El trabajo consistía en realizar sesiones diarias guiadas por audio y luego enviar informes semanales sobre la experiencia. ¿Los requisitos? Ser mayor de 18 años. ¿La recompensa? 2.000 dólares.
Lo que ocurrió después fue prácticamente inevitable. La oferta se volvió viral y la avalancha de interesados fue tan grande que el enlace de inscripción terminó colapsando. En cuestión de días, la empresa recibió alrededor de 100.000 solicitudes para apenas diez vacantes; una competencia de 10.000 aspirantes por cada puesto disponible.

Salario por ser consultor de masturbación
Julie Levin, responsable de comunicación de Joi AI, reconoció el fenómeno en declaraciones a Business Insider. Entre bromas, admitió que ya ni siquiera sabía cómo gestionar semejante cantidad de candidatos. La mayoría de los postulantes eran hombres jóvenes de entre 20 y 30 años.
Más allá de la anécdota, el caso refleja el crecimiento de una industria que gana cada vez más terreno: la de las relaciones afectivas y sexuales con inteligencia artificial. Joi AI asegura contar con más de un millón de usuarios activos mensuales, mientras que otras plataformas como Replika superan los dos millones.
En este ecosistema también aparecen propuestas como OhChat, una especie de «OnlyFans virtual» donde figuras del entretenimiento para adultos continúan interactuando con sus seguidores a través de avatares generados por IA.
IA como compañía sexual
Como ocurre con muchas aplicaciones de este tipo, el negocio se sostiene mediante suscripciones y compras adicionales. En el caso de Joi AI, los usuarios pagan una cuota mensual y reciben monedas virtuales para interactuar con sus compañeros digitales; pudiendo adquirir más si las consumen.
Sin embargo, no todos están convencidos de que la oferta laboral fuera únicamente una búsqueda de personal. La empresa aprovechó la repercusión para compartir respuestas de algunos candidatos en redes sociales, alimentando las sospechas de que toda la operación también formaba parte de una agresiva campaña de marketing diseñada para ganar visibilidad y atraer nuevos usuarios.


















