La justicia de Portugal condenó a 25 años de prisión a Pedro Antíqua da Cruz por el asesinato de su esposa, Alcinda Cruz, ocurrido en enero del año pasado en la localidad de Barreiro, cerca de Lisboa.
El tribunal consideró que el crimen estuvo marcado por una extrema violencia y por años de maltrato dentro del hogar.
De acuerdo con medios portugueses, la discusión que desencadenó el ataque comenzó por desacuerdos económicos relacionados con el pago de clases particulares para el hijo mayor de la pareja. Tras la pelea, Pedro Antíqua salió de la vivienda amenazando con quitarse la vida, pero regresó poco después y encontró a su esposa pidiendo ayuda por teléfono a su hija.
Según la investigación judicial, el hombre tomó un cuchillo y unas tijeras y atacó brutalmente a la mujer dentro de la vivienda familiar.

Asesinó a su esposa frente a sus hijos en Lisboa
Posteriormente huyó del lugar, mientras los dos hijos menores de la pareja, de 14 y seis años, presenciaban la escena. Días más tarde, cuando ya era buscado por las autoridades, se entregó voluntariamente a la Policía.
El Tribunal de Almada concluyó que Alcinda Cruz había sufrido durante 17 años constantes episodios de violencia doméstica. La acusación describió al agresor como una persona celosa, posesiva y controladora, que mantenía a la víctima bajo amenazas y aislamiento constante; impidiéndole relacionarse libremente con familiares y amigos.
Además del homicidio, el tribunal también declaró culpable a Pedro Antíqua por delitos de violencia doméstica y abusos sexuales contra su hijastra. Según el expediente judicial, la joven sufrió acoso y agresiones desde la adolescencia, situación que finalmente la llevó a abandonar la vivienda familiar por temor a perder la vida.
La justicia portuguesa impuso la pena máxima permitida por la ley debido a la gravedad y brutalidad de los hechos.


















