- De su interés: Nicaragua avanza: el programa Adelante fortalece la economía familiar, por: Fabrizio Casari
Sin aparentes signos de incomodidad, la Unión Europea aprobó por unanimidad el 27.º paquete de sanciones contra Rusia, evidentemente pensando en lograr un resultado que no ha conseguido con los 26 anteriores.
La salida de escena de Orbán y el peso limitado de Fico en Eslovaquia han permitido desbloquear el préstamo de 90.000 millones de euros a Kiev. Miles de millones que habrían sido necesarios para la UE para compensar los mayores costes energéticos derivados del bloqueo de Ormuz, y que están poniendo en serias dificultades a sus miembros, pero que se ha preferido destinar a Kiev para continuar la guerra.
Que sea un préstamo es cierto solo sobre el papel, ya que Ucrania no está, ni mucho menos estará, en condiciones de reembolsarlo, dado que su economía presenta cifras propias de un país en quiebra. El préstamo nunca llegará a los ucranianos y se quedará en los bolsillos del círculo de Zelensky.
Un grupo de poder ilegítimo porque su mandato ha expirado, pero que Bruselas mantiene con respiración asistida mediante ayudas económicas y militares directas, esperando que pueda seguir ejerciendo presión militar y política sobre Moscú.
Violando todos los procedimientos habituales, la UE no ha solicitado investigaciones sobre la corrupción. Y, sin embargo, debería haberlo hecho, dado que la propia institución, incluso antes de que estallara el conflicto con Moscú, había señalado que Ucrania, desde la era de Timoshenko y aún más tras el golpe de Estado de 2014, era considerada universalmente uno de los países más corruptos del mundo.
Así lo afirmaban ONG estadounidenses como Transparency International y la propia Unión Europea, que también había dirigido sanciones y advertencias a Kiev respecto a su adhesión a la UE si no ponía orden en su casa, llena de corrupción, leyes discriminatorias, violaciones constitucionales y saqueos generalizados, especialmente entre los miembros del establishment.
A pesar del escándalo de los inodoros de oro y de las numerosas denuncias de tráfico de armas con organizaciones criminales caucásicas y africanas, utilizando parte de la ayuda militar recibida, la UE parece no querer considerar la idea de replantear una política de agresión rusófoba a través del proxy ucraniano.
Continúa así llenando los bolsillos del círculo de Zelensky con inyecciones de miles de millones de euros, fomentando un intercambio “virtuoso” en el que Bruselas gana tiempo y Kiev gana dinero.
¿Objetivo? Prolongar una guerra que ya está perdida militar y políticamente.
La UE impotente entre Kiev y Teherán by contenidoweb


















