El legado del evangelista puertorriqueño José Joaquín Yiye Ávila volvió a sentirse en Nicaragua, país al que siempre le tuvo un cariño bien especial.
La Alcaldía de Managua declaró como huéspedes distinguidos a su hija Doris Myrna Ávila Talavera, su yerno José Agripino Rodríguez y su nieto Miguel José Sánchez, en un acto donde se reconoció no solo su ministerio; sino también la huella que dejó en el pueblo de Nicaragua.
En la actividad estuvieron presentes la alcaldesa Reyna Rueda, el vicealcalde Enrique Armas y la secretaria del Concejo Municipal, Jennifer Porras, así como el pastor Omar Duarte, de la Iglesia Ríos de Agua Viva, quienes destacaron que Yiye vino al país en tiempos difíciles, llevando palabra de fe, esperanza y paz a muchas familias.
«Él vino en un momento muy difícil y muy oscuro, y trabajó ese mensaje de paz y de esperanza a este país, a las familias nicaragüenses. Está gobernando el Frente Sandinista que dirige sabiamente el comandante Daniel y la compañera Rosario Murillo, y es porque Dios así lo ha querido. Y siguen siendo vigentes los mensajes que en 1987 dejó el comandante, que le dijo a Yiye: esta es tu casa, esta es tu patria, podés venir las veces que quieras, eso le dijo el comandante»; dijo la alcaldesa Rueda.

Un mensaje de paz para Nicaragua
El nieto del evangelista fue claro al decir que ese amor por Nicaragua no era cuento, sino algo real que su abuelo siempre expresó, recordando con cariño cada visita al país.
Señaló que como familia se sienten agradecidos y honrados por este reconocimiento. «Mi abuelo parte en el año 2013, que en ese momento Puerto Rico estaba pasando por una situación, una crisis moral. Sin entrar en detalles, en algunas cosas fue algo tan mal que yo sentí que el gobierno de aquel tiempo ni siquiera mandó un delegado ni nada cuando mi abuelo partió con el Señor. Entonces, de momento viene el presidente Ortega y decreta cuatro días de duelo, con la bandera a media asta. Mi abuelo ya me había enseñado a amar Nicaragua, lloraba con él siempre»; dijo su nieto.
«Mi abuelo me enseñaba a orar por el presidente Ortega y ese gesto hizo que amara más a Nicaragua. Lo que hizo el comandante refleja un corazón conforme al de Dios y dio ejemplo a Puerto Rico»; aseguró.

El amor de Yiye
Por su parte, la hija agradeció a Dios por el legado de su padre, asegurando que sigue vivo en quienes fueron alcanzados por su mensaje.
En este mes de la paz se realizarán actividades con estos líderes religiosos, quienes afirmaron sentirse como reyes al regresar a Nicaragua.


















