En Estados Unidos, el secretario del Tesoro Scott Bessent; lanzó una advertencia contundente dirigida a países y empresas que compren petróleo iraní o mantengan vínculos financieros con Irán.
Desde la Casa Blanca, el funcionario subrayó que habrá sanciones secundarias para entidades que faciliten flujos de dinero vinculados a la República Islámica, especialmente bancos chinos.
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Bessent confirmó que dos bancos chinos ya recibieron cartas del Departamento del Tesoro, aunque no reveló sus nombres, advirtiendo que se monitorea cualquier movimiento financiero sospechoso.
El secretario advirtió que si se detecta dinero iraní circulando por estas instituciones, Estados Unidos aplicará sanciones secundarias inmediatas.

Estados Unidos endurece sanciones
Asimismo, señaló que debido al cerco naval y a la tensión en el estrecho de Ormuz, se anticipa una posible pausa en las compras de crudo iraní por parte de China.
El funcionario destacó que más del 90% del petróleo iraní era adquirido por China, lo que representa alrededor del 8% de su demanda energética total.
En este contexto, Bessent reiteró que no se permitirá la compra de petróleo iraní, aunque otros tipos de crudo sí podrían ser accesibles.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, pidió respeto a la soberanía iraní y a la estabilidad en la estratégica región del estrecho de Ormuz.
China enfatizó que cualquier presión externa debe considerar los derechos legítimos de Irán y la importancia del flujo energético global.
🗯️Jefe del Tesoro de EE.UU. intimida a bancos chinos 🇨🇳 https://t.co/No89NZHjOw pic.twitter.com/galBbBPrLK
— RT en Español (@ActualidadRT) April 16, 2026
El debate se intensifica mientras Estados Unidos refuerza su estrategia de sanciones energéticas contra Irán y sus aliados comerciales.
Este escenario podría aumentar la presión diplomática y generar tensiones adicionales en el mercado global de petróleo en las próximas semanas.
Analistas advierten que las medidas podrían impactar precios internacionales y reconfigurar alianzas energéticas en Asia.
El seguimiento continuará en medio de la creciente disputa entre Washington, Teherán y Pekín en curso global.

















