La Sección Segunda de la Audiencia de Barcelona ha condenado a 83 años de prisión a Teófilo Lapeña, un electricista de 45 años señalado como el líder de una red de pederastia en el barrio del Raval.
El acusado aceptó la pena este lunes tras alcanzar un pacto de conformidad con la Fiscalía y la acusación particular, evitando así el desarrollo íntegro del juicio. Además de la reclusión, Lapeña deberá abonar una indemnización de 100.000 euros a la víctima por los daños morales derivados de años de abusos.
Los hechos se remontan a 2020, cuando el condenado contactó a través de la aplicación Badoo con la víctima, que entonces tenía 12 años. La menor se encontraba en una situación de extrema vulnerabilidad, viviendo tutelada por la Generalitat en un centro de Hospitalet de Llobregat, Barcelona, debido a que su madre no podía hacerse cargo de ella por motivos de salud.
Lapeña aprovechaba las fugas de la niña para refugiarla en su domicilio, donde la obligaba a ver cine pornográfico para desinhibirla antes de someterla a constantes agresiones sexuales vaginales y anales.

Horror en Barcelona
La investigación policial en Barcelona también descubrió que el departamento del acusado funcionaba prácticamente como una productora de pornografía infantil. En el lugar se incautaron miles de grabaciones de los abusos, en los que llegaron a participar otras personas bajo la dirección del monstruo Lapeña.
Por estos hechos, el tribunal de Barcelona lo ha hallado culpable de delitos de agresión sexual continuada, acoso mediante tecnologías de la información; exhibición obscena y elaboración y distribución de material pornográfico. Esta sentencia pone fin a uno de los casos más crudos de explotación infantil detectados recientemente en la capital catalana.


















