El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, realiza una visita oficial a China del 11 al 15 de abril, por invitación del primer ministro Li Qiang. Se trata de su cuarta visita en cuatro años, en un contexto de intensificación de los contactos bilaterales tras encuentros previos, incluidos los del rey Felipe VI.
Estos intercambios reflejan una relación marcada por la estabilidad y el pragmatismo. Expertos señalan que la frecuencia de las visitas evidencia una política exterior española consistente hacia China, así como un interés compartido en mantener un diálogo de alto nivel a largo plazo.
Desde 2023, cuando se celebró el 50 aniversario de relaciones diplomáticas, ambos países han reforzado su cooperación mediante acuerdos en comercio de servicios y economía digital, además de impulsar el plan de acción 2025-2028 para consolidar su asociación estratégica.
La agenda del mandatario español incluye visitas a instituciones como Xiaomi y la Academia de Ciencias de China, así como un foro empresarial centrado en sectores como energía, infraestructura, biociencia y tecnología. Estos encuentros buscan ampliar la cooperación en áreas clave como inversión, transición ecológica e innovación.

Más acercamiento entre España y China
En el plano económico, la relación ha mostrado solidez, destacando proyectos conjuntos en energías limpias y movilidad eléctrica. Empresas como CATL y Stellantis avanzan en la construcción de una planta de baterías en Aragón, mientras que Chery Automobile y Ebro-EV Motors desarrollan vehículos eléctricos en Barcelona.
China se mantiene como el principal socio comercial de España fuera de la Unión Europea; con un intercambio que superó los 55.000 millones de dólares en 2025. Este crecimiento reafirma el interés mutuo por fortalecer los lazos económicos.
Además, la visita tiene un componente estratégico en el ámbito europeo. Analistas consideran que España puede desempeñar un papel de puente entre China y la Unión Europea; promoviendo el diálogo y la cooperación en un contexto internacional marcado por la incertidumbre.
En ese sentido, la continuidad de estos encuentros no solo fortalece las relaciones bilaterales; sino que también posiciona a España como un actor clave en la conexión entre Europa y China. De esta forma, apuestan por una relación basada en la estabilidad, la cooperación y el entendimiento mutuo.


















