La Luna sorprende a la ciencia: detectan indicios de agua congelada

Foto: Indicios de hielo en la Luna/ Cortesía
Foto: Indicios de hielo en la Luna/ Cortesía

Un nuevo estudio internacional liderado por el Instituto Weizmann de Ciencias revela evidencias sólidas de depósitos de hielo en los polos de la Luna, acumulados de forma gradual durante miles de millones de años. Publicada en Nature Astronomy, la investigación identifica regiones clave que podrían transformar la exploración espacial.

A diferencia de misiones pasadas como el programa Apolo, los esfuerzos actuales incluida Artemis II de la NASA se enfocan en el Polo Sur lunar, donde existen “regiones permanentemente en sombra”. Estas zonas, extremadamente frías, permiten la preservación del hielo a temperaturas cercanas a -160 °C.

El equipo, encabezado por Oded Aharonson junto a Paul Hayne y Norbert Schörghofer, analizó datos del Orbitador de Reconocimiento Lunar. Gracias a la luz ultravioleta, detectaron que cuanto más antigua es una zona en sombra, mayor cantidad de hielo acumula en la Luna.

El estudio también identifica “trampas de frío”, cráteres que no solo permanecen oscuros, sino que retienen temperaturas extremadamente bajas durante millones de años. Ejemplos como el cráter Shackleton muestran que no todas las zonas sombrías acumulan hielo de inmediato, lo que redefine los objetivos de exploración.

Foto: Indicios de hielo en la Luna/ Cortesía
Foto: Indicios de hielo en la Luna/ Cortesía

Indicios de hielo en la Luna

Además, destacan regiones antiguas cercanas al Polo Sur, incluyendo el cráter Haworth, como puntos prioritarios para futuras misiones. Estas áreas podrían contener reservas significativas de agua congelada, útil para consumo, cultivo y producción de combustible.

El origen del agua en la Luna sigue en debate. Los científicos plantean tres fuentes principales: actividad volcánica interna, interacción con el viento solar y el impacto continuo de cometas y asteroides. Sin embargo, coinciden en que el proceso es dinámico, con acumulación y pérdida constante.

Este hallazgo es clave para el futuro de la exploración espacial, ya que el hielo lunar podría sostener bases humanas permanentes y facilitar misiones hacia Marte. Como concluye Aharonson, obtener muestras directas será esencial para confirmar su composición y potencial uso.

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