La compañía Tesla evitó sanciones en Estados Unidos tras la conclusión de una investigación sobre fallos en su función de conducción remota, conocida como “Actually Smart Summon”, según informó la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA).
El organismo regulador determinó que, aunque se registraron incidentes relacionados con esta tecnología, estos no ameritan medidas adicionales debido a su baja gravedad. La mayoría de los casos se limitó a daños materiales menores, sin reportes de heridos ni víctimas fatales.
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La investigación se inició a comienzos de 2025 y abarcó cerca de 2.6 millones de vehículos equipados con esta función. El sistema permite a los usuarios mover el automóvil de forma remota mediante una aplicación móvil, especialmente en espacios como estacionamientos o áreas privadas.
Según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras, se documentaron alrededor de 100 incidentes, en su mayoría colisiones a baja velocidad contra obstáculos como vehículos estacionados, portones o puertas de garaje. Estos eventos ocurrieron principalmente al inicio del uso de la función, en contextos donde el sistema presentó limitaciones en la detección del entorno.
Regulador descarta castigos a Tesla por fallos remotos
A pesar de estos reportes, la agencia destacó que no se activaron airbags ni fue necesario remolcar los vehículos afectados, lo que reforzó la decisión de no imponer sanciones ni exigir correcciones obligatorias a Tesla.
En respuesta a las fallas detectadas, la empresa dirigida por Elon Musk implementó actualizaciones de software orientadas a mejorar la detección de obstáculos y la capacidad de respuesta del sistema ante condiciones cambiantes, como obstrucciones en las cámaras o movimientos inesperados en el entorno.
No obstante, el escrutinio regulatorio sobre la compañía continúa. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras mantiene en curso una investigación más amplia sobre el sistema de conducción autónoma total (FSD), que ya se encuentra en fase de análisis de ingeniería y abarca millones de vehículos adicionales.
Las autoridades han expresado preocupación por el comportamiento del sistema en situaciones reales; incluyendo posibles infracciones a las normas de tránsito y la efectividad de las alertas dirigidas al conductor.
Este contexto se suma a un momento complejo para Tesla en los mercados financieros, luego de registrar una caída en sus acciones en Wall Street; lo que refleja la cautela de los inversores ante los desafíos tecnológicos y regulatorios que enfrenta la empresa.
Aunque la compañía logró evitar sanciones en esta ocasión; el caso evidencia la creciente presión de los reguladores sobre las tecnologías de conducción autónoma; en un escenario donde la innovación avanza a un ritmo que exige constantes evaluaciones de seguridad.

















