En respuesta al discurso del presidente estadounidense, Donald Trump, el Gobierno de China, a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores; subrayó la necesidad de reducir la intensidad del conflicto en Oriente Medio y denunció que la causa de la crisis en el estrecho de Ormuz es la operación militar ilegal contra Irán.
La cancillería enfatizó que la estabilidad regional no se logra con la fuerza; y que las acciones de Washington y Tel Aviv solo profundizan las tensiones y ponen en riesgo la navegación internacional.
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Trump, en un discurso televisado, aseguró que el conflicto que él mismo inició culminará en “dos o tres semanas”, destacando que su país había desmantelado sitios nucleares y misiles en Irán; y amenazó con ataques de gran potencia.
Estas declaraciones generaron desconfianza en los mercados financieros, donde los futuros del S&P 500 perdieron 550.000 millones de dólares en 25 minutos, y provocaron que el petróleo WTI superara los 103 dólares por barril.

China exige respeto a la soberanía de Irán
Además, el índice de aprobación de Trump descendió a 39.7%, un mínimo histórico de su segundo mandato.
Por su parte, Irán rechazó las afirmaciones de Trump, señalando que sus capacidades militares permanecen intactas y acusando a Estados Unidos de subestimar la resistencia de una civilización con más de 6.000 años de historia.
En paralelo, China y Pakistán presentaron un plan de cinco puntos para detener la agresión, promoviendo alto el fuego; ayuda humanitaria y negociaciones de paz.
La propuesta busca proteger instalaciones energéticas y nucleares, asegurar la navegación en el estrecho de Ormuz y frenar la expansión de la guerra; que ya ha cobrado más de 1.500 vidas en Irán.
Arabia Saudí, Türkiye y Egipto respaldan la iniciativa, abogando por un multilateralismo basado en la Carta de la ONU; para garantizar la paz y la estabilidad regional.


















