Calles del Rubén Darío se llenan de piscinas y alegría gracias a la tradición veraniega

Foto: Barrio Rubén Darío transforma sus calles en un festival/TN8
Foto: Barrio Rubén Darío transforma sus calles en un festival/TN8

En el corazón del barrio Rubén Darío, en Managua cada verano trae consigo algo más que sol y calor: una tradición que ya cumple más de 17 años y que convierte las calles en un verdadero festival de alegría.

Durante la Semana Santa, los pobladores sacan sus piscinas a la calle, transformando casi cinco cuadras en un espacio de encuentro; convivencia y celebración.

El ambiente se llena de risas, música que vibra en cada esquina y el inconfundible aroma de las parrilladas que se comparten entre vecinos y visitantes; desde el lunes santo hasta el domingo de Ramos.

“Siempre la tradición de todos los años vecinal porque aquí cuidamos a los más pequeños, música; la carne asada que no falla, los almíbares, los chavalos en verano… toda la Semana Santa llevamos alrededor de unos 20 años”, dijo don Mateo de la Cruz Balmaceda, fundador de esta tradición.

Barrio Rubén Darío transforma sus calles en un festival

Super alegre con los vecinos disfrutando con música y comida, compartiendo con todos”, expresó la joven Belén Hernández, quien disfrutaba de un buen chapuzón en una piscina.

Las familias se sienten más seguras desde sus hogares al evitar accidentes de tránsito u otros percances. Siempre solicitan un permiso especial en la alcaldía para ocupar las calles durante una semana, y entre los vecinos se ponen de acuerdo para ubicar sus vehículos en un predio seguro.

Año tras año, que tenemos esta tradición, todo el barrio se pone de acuerdo. En la alcaldía se saca un permiso para que pudiéramos recrearnos, pasarla bien en familia y estar más seguros”, dijo Damaris Rugama.

Foto: Barrio Rubén Darío transforma sus calles en un festival/TN8
Foto: Barrio Rubén Darío transforma sus calles en un festival/TN8

Desde el lunes estamos preparados; consiste en sacar las piscinas a la calle porque en las casas no nos alcanza, y se pide un permiso a la alcaldía”, expresó Perla Carrión.

Más que una costumbre, esta iniciativa se ha convertido en un símbolo de unión comunitaria, donde cada año se renuevan los lazos, se crean recuerdos y se demuestra que la verdadera riqueza de un barrio está en su gente.

En el barrio Rubén Darío, la Semana Santa no solo se vive… se celebra en grande.