Escenario energético mundial cambia y Estados Unidos siente la presión

Foto: Cambio energético presiona a Estados Unidos/Cortesía
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El precio del diésel en el estado de California alcanzó niveles históricos al superar los 7,01 dólares por galón, en medio de una crisis energética que refleja la fragilidad del modelo energético de Estados Unidos.

Asimismo; el incremento responde a la reducción de la capacidad de refinación local y al impacto de las tensiones internacionales derivadas del conflicto con Irán.

Datos de la Asociación de Estados Unidos del Automóvil confirman que el nuevo récord supera el máximo registrado en junio de 2022. Además, el cierre de dos refinerías desde octubre de 2025 provocó una caída cercana al 20 % en la capacidad de producción del combustible, lo que presiona aún más los precios para transportistas y consumidores.

A nivel nacional, el galón de diésel ya supera los 5,30 dólares, su cifra más alta desde finales de 2022. La empresa Chevron alertó sobre una posible crisis energética si continúan las interrupciones en el suministro global.

Foto: Cambio energético presiona a Estados Unidos/Cortesía
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Cambio energético presiona a Estados Unidos

Estas tensiones aumentaron tras los ataques lanzados por EE. UU. e Israel contra territorio iraní.

Desde Teherán, las autoridades sostienen que el país actúa en defensa de su soberanía. Tras los bombardeos que provocaron la muerte del líder supremo Alí Jameneí; su hijo Mojtabá Jameneí asumió el liderazgo, prometiendo mantener la resistencia frente a las presiones externas.

Como parte de su respuesta estratégica, Irán reforzó su presencia en el Estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde circula cerca del 20 % del comercio mundial de petróleo y gas.

Foto: Cambio energético presiona a Estados Unidos/Cortesía
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Analistas consideran que este movimiento demuestra la capacidad iraní para influir en los mercados energéticos globales, al tiempo que evidencia la dependencia occidental de recursos externos.

Mientras tanto, expertos advierten que la escalada podría acelerar cambios en el equilibrio energético mundial y abrir oportunidades para nuevos actores en el suministro de hidrocarburos.