El gobierno de Filipinas declaró este 24 de marzo una emergencia energética nacional, en respuesta al creciente riesgo de desabastecimiento de hidrocarburos provocado por la crisis en Oriente Medio y el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz.
El presidente Ferdinand “Bongbong” Marcos Jr. tomó esta decisión ante un escenario que amenaza directamente la estabilidad económica del país.
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Con esta medida, Filipinas se convierte en la primera nación en adoptar una acción de tal magnitud frente al impacto inmediato del conflicto internacional. A través de la Orden Ejecutiva N.º 110, el Ejecutivo activó el programa UPLIFT; diseñado para proteger sectores clave como la industria, el transporte, la alimentación y los medios de vida ante la volatilidad de precios y la escasez de combustible.
La tensión global se ha intensificado luego de que Irán advirtiera que no permitirá la salida de petróleo por vía marítima mientras continúen las hostilidades.

Emergencia energética en Filipinas
Esta situación coloca a Filipinas en una posición crítica, especialmente por su alta dependencia de importaciones energéticas. Marcos Jr. incluso alertó que los vuelos internacionales podrían verse gravemente afectados, ya que algunas naciones han limitado el suministro de combustible a aerolíneas filipinas.
El posible colapso del transporte aéreo de larga distancia refleja la magnitud de la crisis. En respuesta, Filipinas evalúa diversificar sus proveedores energéticos, incluyendo la opción de adquirir crudo ruso, pese a no ser un socio tradicional. Actualmente, países como Malasia, Japón y Corea del Sur siguen siendo fundamentales en su cadena de suministro.
El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, ha disparado los costos logísticos y generado una fuerte inestabilidad económica global. En este contexto, Filipinas evidencia la vulnerabilidad de las economías dependientes de energía externa y la urgencia de fortalecer su seguridad energética ante crisis internacionales.


















