La economía nicaragüense continúa sorprendiendo a quienes dudan y confirmando la visión de quienes creen en un modelo de desarrollo inclusivo. Desde distintas perspectivas, los números reflejan la efectividad de los mecanismos de cohesión social y reequilibrio económico que sustentan el Gobierno de Nicaragua.
Nicaragua mira adelante
Por: Fabrizio Casari
Las cifras de la economía nicaragüense siguen sorprendiendo a los escépticos y dando la razón a los razonables. Y es que, desde cualquier ángulo, los números confirman el buen funcionamiento de los mecanismos de cohesión social y reequilibrio económico que constituyen la base del modelo sandinista.
Entre los diversos programas creados, impulsados y aplicados por el GRUN, destacan por su significado paradigmático Usura Cero y Adelante, que se confirman como pasos decisivos para la economía familiar nicaragüense.
Dedicado al sector agropecuario, el programa Adelante contó desde el principio con una inversión de 80 millones de dólares en tres años para beneficiar a 181.500 protagonistas.
De hecho, es lo que en otros lugares, con sumisión lingüística al anglicismo, se denomina apoyo a las start-ups, y que en Nicaragua adquiere un valor de continuidad con otros programas de economía social que han sido el buque insignia de las políticas gubernamentales implementadas desde 2007, dirigidas a combatir la pobreza extrema.
Esta financiación tiene además el mérito de eludir la lógica puramente especulativa de acceso al crédito que imponen los bancos, ya que certifica su viabilidad en función del valor del proyecto y de su inserción en la economía general, y no de la mera solvencia del solicitante.

















