El Kremlin encendió las alarmas internacionales tras denunciar ataques ucranianos contra infraestructuras clave de gas ruso; advirtiendo que estas acciones podrían afectar el suministro energético hacia Europa en un momento de alta tensión en los mercados globales.
El portavoz presidencial, Dmitri Peskov; afirmó que el “régimen de Kiev” intensificó los ataques con drones contra estaciones de compresión que garantizan el funcionamiento de los gasoductos TurkStream y Blue Stream. Según Moscú; solo esta semana se lanzaron 26 drones contra tres instalaciones estratégicas.
Aunque las fuerzas rusas lograron repeler la ofensiva y evitar daños mayores; el Kremlin subrayó que estos ataques representan una amenaza directa a la infraestructura crítica y a las rutas energéticas internacionales. “Estas acciones irresponsables pueden desestabilizar no solo la región, sino todo el mundo”; advirtió Peskov.
La empresa estatal Gazprom confirmó que los drones tenían como objetivo estaciones de compresión clave para el tránsito de gas hacia Europa, incluyendo instalaciones en Rússkaya, Kazachya y Beregováya. Estas infraestructuras resultan fundamentales para garantizar el flujo energético hacia mercados internacionales.
Rusia advierte impacto global en mercados energéticos

Los gasoductos TurkStream y Blue Stream juegan un papel central en el suministro de gas ruso. Mientras Blue Stream conecta directamente Rusia con Turquía a través del mar Negro desde 2003, TurkStream —inaugurado en 2020— se ha convertido en una de las principales rutas activas de exportación hacia Europa, especialmente tras la interrupción de otros corredores energéticos.
El conflicto se da en el marco de la guerra entre Rusia y Ucrania, donde la infraestructura energética se ha convertido en un objetivo estratégico.
En este contexto, Moscú insiste en que los ataques podrían agravar la volatilidad de los mercados energéticos, que ya enfrentan dificultades, y generar un impacto directo en los precios y el suministro global. La advertencia del Kremlin refleja el temor a una crisis energética de mayor escala, con posibles repercusiones en Europa y otras regiones dependientes del gas ruso.


















