María José Pérez Martínez, de 23 años, era una joven trabajadora, alegre y llena de metas. Se desempeñaba en el área de atención al cliente en una farmacia naturista. Era la mayor de sus hermanas y siempre pensaba en salir adelante, poner su propio negocio, casarse y, en reiteradas ocasiones, les dijo a sus padres que les construiría la casa.
«Ella era una niña con sueños, era una niña que miraba más allá, se sentaba con su madre a proyectar cosas, me compartió sueños que tenía»; dijo Leslie Paíz de Galeano, tía de la víctima mortal.
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Hoy, su nombre se suma a la lista de víctimas de accidentes de tránsito, tras perder la vida en un trágico hecho ocurrido en la Carretera Sur. «Honrosa es la muerte de los santos, dice la Biblia. Para Dios hay mucha alegría ahorita que Mariyita ha llegado a su presencia, pero el vacío que deja en nosotros, en su familia, en sus vecinos»; afirmó la tía.
María José viajaba como acompañante en una motocicleta junto a su novio, Kevin Medrano, cuando una rastra que se dirigía hacia Managua los impactó violentamente.

Familia de María José se prepara para darle el último adiós
Según información preliminar, el pesado vehículo primero colisionó contra una camioneta cuyos ocupantes se encontraban reparando una llanta y, posteriormente, embistió la moto en la que se trasladaban las víctimas.
«No hace mucho tiempo pasó algo similar; nosotros, como familia, estamos pasando un dolor grande, pero confiamos en que Dios traerá sanidad, medicina y olor grato a esta familia»; continuó Paíz.
Aunque se presume que el accidente pudo haber sido provocado por fallas en el sistema de frenos de la rastra, la familia de la joven pide que se investigue a fondo. Aseguran que muchas veces este tipo de versiones las autorizan los conductores para evadir responsabilidades.
El joven Kevin Medrano resultó con múltiples golpes y heridas, y permanece hospitalizado.

“Me parece mentira que se haya ido”, expresó con profundo dolor su padre, José Luis Pérez Espinoza, aún sin asimilar la pérdida. Por su parte, su madre, María Isabel Martínez, lloraba desconsoladamente.
«Ella amaba los animales. Un día de estos había unos gatitos por aquí, y yo pregunté a su mamá: ‘¿y esos gatos?’ No ves que se enamoró María de ellos; tenía pollos y, otro día, tenía una palomita con una patita quebrada»; finalizó Paíz.
Sus restos serán sepultados en el Cementerio de la comunidad Barba de Tigre, donde sus seres queridos le darán el último adiós.

















