Las delegaciones de China y Estados Unidos retomaron este lunes 16 de marzo en París la sexta ronda de negociaciones económicas y comerciales; de cara a la prevista visita del presidente Donald Trump a Beijing a finales de marzo.
Esta segunda jornada se desarrolló sin la presencia de los jefes de delegación de la primera ronda, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent; y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, lo que indica que las discusiones han pasado a un nivel más técnico tras los intercambios de alto nivel del primer día.
Entre los temas centrales está rebajar las tensiones comerciales derivadas de la guerra arancelaria iniciada por Trump en 2025 y establecer mecanismos de gestión del comercio y la inversión entre ambos países.
EE.UU busca que China incremente la compra de productos estadounidenses, incluyendo bienes agrícolas y aviones; y obtener acceso a tierras raras; esenciales para la industria de defensa.

China y EE. UU. reanudan negociaciones
Paralelamente, el conflicto internacional también ejerce presión sobre China, dado que su abastecimiento de petróleo y gas depende del estrecho de Ormuz; una zona estratégica que, además, preocupa a Washington.
Por consiguiente, EE. UU. ha amenazado con posponer o cancelar su visita a Beijing si China no coopera en el restablecimiento del tráfico marítimo, mientras que, hasta el momento, Beijing no ha emitido comentarios al respecto.
Las conversaciones se realizan en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París. Ninguna de las delegaciones ofreció declaraciones públicas sobre el avance de las discusiones.
La Cancillería china afirmó este lunes que Beijing y Washington «mantienen comunicación» en relación a la «posible» visita a finales de este mes del presidente estadounidense, Donald Trumphttps://t.co/7rvtDh9eVW
— teleSUR TV (@teleSURtv) March 16, 2026
El objetivo es lograr un acuerdo o entendimiento que pueda anunciarse durante el viaje de Trump, inicialmente programado del 31 de marzo al 3 de abril.
De concretarse, sería la primera visita de un presidente estadounidense a China desde 2017; durante el primer mandato de Trump, lo que subraya la importancia estratégica y económica de estos diálogos para ambos países y su impacto en la economía global y la estabilidad geopolítica.


















