«Lo último que me dijo fue ‘Sálvate primo, no te des por vencido’”: Es parte del relato del pescador Marlon Antonio Orozco Artola, de 41 años, quien milagrosamente logró sobrevivir al naufragio de una lancha en el Lago Xolotlán; relatando el momento de angustia que vivió durante el accidente, en el que su primo perdió la vida.
Ambos salieron el pasado martes a las 7 de la mañana a faenar en la pequeña embarcación cuando, debido a las fuertes ráfagas de viento, una ola provocó el naufragio.
“Pasamos todo el día y toda la noche hasta ayer (miércoles) que nos encontraron. A mí como a las 9 de la mañana. Él como a las siete me dijo que ya no aguantaba, ya estaba morado, la “panza” llena de agua y solo me dijo aguanta primo, no te des por vencido y fue cuando se me hundió”; relató Marlon Orozco.
El sobreviviente explicó que intentó ayudar a su primo, pero la fuerza del agua y la desesperación del momento dificultaron el rescate. “Logré agarrarlo, pero de balde, el sofoque del tumbo y yo solo agarrado de una boyita pequeña ya no pude hacer nada”; expresó con evidente dolor.

Historia de naufragio en el Lago Xolotlán
Con profunda tristeza dijo que su primo se pudo salvar si una lancha que pasó a pocas varas de ellos los hubiese observado; pero, aunque hicieron el máximo esfuerzo para gritar, fue imposible.
“Primero pasó una lancha que no nos logró ver a nosotros, el chavalo estaba vivo todavía, el primo, porque pasó como a 300 varas y todavía le hizo de seña con una camisa, pero no nos vio. Cuando a la hora y media que venía de regreso ya se me había ahogado”; continuó Orozco, sobre el naufragio en el Lago Xolotlán.
Las autoridades investigan las causas exactas del accidente y reiteraron el llamado a los navegantes a tomar medidas de seguridad al ingresar al Lago Xolotlán, especialmente ante cambios repentinos en las condiciones del clima y el oleaje.

Una historia trágica
“El viento estaba demasiado fuerte, eso es triste. Yo ando todo golpeado porque estuvimos mantenidos en la lancha porque todavía estaba flotando, pero el peso del motor la hundió porque era de fibra. Si hubiese sido de madera no se hunde”; concluyó el hombre, que daba gracias a Dios por darle una segunda oportunidad.
“Yo le doy gracias a Dios porque él sobrevivió y él de ahí nos ayuda para la comida y el otro ya no pudo, no aguantó y él no pudo hacer nada también para salvarlo”; expresó doña Ingrasia Artola, madre del sobreviviente.



















