Sobrevivió gracias a un riñón de cerdo: el trasplante que lo mantuvo vivo 271 días

Foto: Primer trasplante de riñón de cerdo /Cortesía
Foto: Primer trasplante de riñón de cerdo /Cortesía

Tim Andrews, de 67 años y residente de New Hampshire (EE.UU.), se convirtió en el primer paciente del mundo en recibir un trasplante de riñón porcino antes de ser trasplantado con uno humano, según informó Daily Mail.

Andrews padecía insuficiencia renal grave derivada de la diabetes y durante dos años dependió de hemodiálisis tres veces por semana, sesiones de seis horas que le provocaron debilidad, pérdida de movilidad e incluso un infarto. “Sabía que iba a morir”, confesó.

En su búsqueda de alternativas, encontró información sobre Richard Slayman, un paciente de Boston que en 2024 recibió un riñón de cerdo modificado genéticamente. Slayman sobrevivió dos meses antes de fallecer por un infarto, pero su caso abrió una posibilidad que Andrews decidió explorar.

Antes de la cirugía, Andrews se preparó durante meses para fortalecer su organismo. En enero de 2025, se sometió a un procedimiento de tres horas en el que se le retiraron los riñones enfermos y recibió un riñón porcino.

Foto: Primer trasplante de riñón de cerdo /Cortesía
Foto: Primer trasplante de riñón de cerdo /Cortesía

Primer trasplante de riñón de cerdo

Tras una semana hospitalizado, fue dado de alta con 51 medicamentos para evitar el rechazo del órgano. Inicialmente, su evolución fue positiva, pero con el tiempo desarrolló fiebre, dolor de cabeza y náuseas, síntomas del rechazo gradual. Aun así, el riñón de cerdo funcionó durante 271 días, uno de los períodos más largos registrados para este tipo de trasplantes.

Cuando el órgano porcino fue retirado, Andrews volvió a depender de la diálisis, con una esperanza de vida reducida a meses. En enero de 2026, recibió un riñón humano compatible y la cirugía fue exitosa. Actualmente se recupera y sigue bajo medicación inmunosupresora, vigilando sus niveles de azúcar.

Andrews considera que los trasplantes de órganos animales podrían ser una solución temporal crucial para quienes esperan un riñón humano durante años, ofreciendo una nueva esperanza en el tratamiento de la insuficiencia renal terminal.

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