China defiende la estabilidad comercial frente a conflicto entre EE.UU. y España

Foto: Trump amenaza con cortar todo el comercio/Cortesía
Foto: Trump amenaza con cortar todo el comercio/Cortesía

La tensión diplomática entre Estados Unidos y España volvió a escalar luego de que el presidente Donald Trump lanzara una advertencia directa contra Madrid.

El mandatario afirmó que su país podría “cortar todo el comercio con España” y que no quiere “tener nada que ver” con el país europeo, cuestionando su nivel de inversión en defensa dentro de la OTAN.

Las declaraciones se produjeron tras reiteradas críticas de Trump sobre el gasto militar de los aliados. Desde el inicio de su actual mandato, el presidente ha insistido en que los miembros de la OTAN deberían destinar el 5 % de su Producto Interno Bruto a defensa, calificando de insuficiente el objetivo del 2 % establecido por la alianza.

España, por su parte, ha sostenido que alcanzará ese 2 % en 2029, postura defendida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Foto:China responde a Washington y pide no usar el comercio/Cortesía
Foto:China responde a Washington y pide no usar el comercio/Cortesía

China responde a Washington y pide no usar el comercio

El conflicto también involucra el uso de bases militares españolas. Trump cuestionó las restricciones impuestas por Madrid respecto a operaciones vinculadas a ataques contra Irán, aumentando la fricción bilateral.

En respuesta, China intervino en el debate internacional. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning, declaró que “el comercio no debe utilizarse como arma o instrumento”, subrayando que las amenazas económicas contradicen el derecho internacional.

La controversia no es nueva. En octubre pasado, Trump afirmó que España “no ha sido leal a la OTAN” por negarse a elevar su gasto al 5 %.

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, defendió entonces que el país es un “miembro fiable” de la alianza, recordando el despliegue de tropas bajo mando de la organización.

Mientras Washington mantiene la presión, el Ejecutivo español sostiene que un aumento drástico del gasto implicaría recortes sociales significativos, defendiendo un equilibrio entre compromisos de seguridad y estabilidad económica.