Las dos familias afectadas por el siniestro ocurrido ayer quedaron con una mano adelante y la otra atrás, tras perderlo todo en el incendio que consumió sus viviendas en el barrio Rafael Ríos. En medio de la tragedia, también se lamenta la muerte de un perrito que no logró salir durante la emergencia.
«Se nos murió el perro, murió el perrito, se llamaba Taylor; se quemó la ropa, camas, electrodomésticos. Aquí vivimos ocho personas; hasta una bicicleta se me quemó. Yo la ocupo porque soy de seguridad», dijo Alfredo Espinoza.
«No es justo. Mi nuera duerme al final de la casa, en el cuarto. Ellos (el hijo del otro vecino afectado y otros más) estaban fumando droga; de ahí empezó el incendio. El chavalo salió corriendo; vio el fuego y, en lugar de alertar, salió corriendo por su vida, mientras mi mamá y mi nuera embarazada estaban solas aquí, pero ya Dios las cuidó», dijo Ivania del Socorro Leiva.
Aunque todavía no se tiene una causa oficial del siniestro, el fuego inició en la parte trasera de una de las casas afectadas y se llevó años de sacrificio y esfuerzo.

Llamas destruyen todo en Rafael Ríos y nace una nueva oportunidad
Ahora, en medio del dolor, reciben una noticia que les devuelve la esperanza: les construirán casas nuevas, dignas y seguras, para que puedan volver a empezar con un techo propio y mejores condiciones.
Entre los afectados está una mujer de 44 años que trabaja como asistente del hogar, así como dos hombres —ambos hermanos—: uno que se desempeña como guarda de seguridad y otro como obrero de la construcción, con diferentes padecimientos.
«Aprobaron un proyecto de hacernos la casita; nos dijeron que van a hacer la casa. Hoy en la tarde ya vienen con sus medidas. Estamos alegres y contentos porque ya no vamos a tener dónde vivir», dijo Alfredo Espinoza.
«De no tener nada, ahora tener mi techo. Me dijeron que me van a apoyar con mi casa digna. Le doy gracias a Dios, a mis vecinos, al comandante Daniel. Hoy sacan escombros y traerán los materiales», continuó Espinoza.
Miembros de una iglesia en Guisquiliapa, Carazo, llegaron para solidarizarse con las familias afectadas, llevando artículos del hogar de segunda mano, colchones y canastas básicas. Todo fue posible gracias a la colaboración voluntaria de varios hermanos de la congregación, que se organizaron para tenderles la mano en este momento difícil.



















