El servicio de oncopediatría en Cuba enfrenta una situación crítica tras los efectos de la pandemia, marcada por la escasez de medicamentos, insumos médicos y fallas en equipos especializados.
Así lo advirtió la jefa del área; Mariuska Forteza Sáez, quien describió el escenario como “un proceso bien complejo” que ha impactado directamente la atención de niños con cáncer.
La falta de fármacos de quimioterapia y la inestabilidad en su disponibilidad han obligado a los especialistas a modificar protocolos médicos, recurriendo en ocasiones a tratamientos menos efectivos. A esto se suman problemas en equipos de radioterapia, muchos de ellos afectados por la obsolescencia, lo que limita aún más las opciones terapéuticas.
Las familias también enfrentan una dura realidad. Liset Rodríguez; madre de un paciente, relató que su hijo ha tenido que pasar por tres fases de tratamiento con medicamentos diferentes, debido a la falta de disponibilidad. Esta situación refleja el nivel de improvisación al que se ha visto obligado el sistema de salud.

Cuba enfrenta crisis en oncología pediátrica
Pese a las dificultades, el personal médico y de enfermería mantiene su compromiso. Profesionales como Dayné Quintero Vázquez destacan que el trabajo se sostiene con constancia y dedicación; buscando garantizar la continuidad de los tratamientos, incluso en medio de carencias.
Además, artistas y grupos solidarios acompañan a los pacientes para hacer más llevadero el proceso; creando lazos de apoyo emocional fundamentales para los niños y sus familias.
Aunque el país mantiene un 65 % de sobrevivencia en cáncer pediátrico, cifra superior a los objetivos de la Organización Mundial de la Salud, las autoridades sanitarias consideran que representa un retroceso, ya que implica la pérdida de más vidas frente a estándares previos. La situación evidencia los retos urgentes del sistema de salud para garantizar tratamientos adecuados y oportunos.

















