
«Este hospital es la mejor demostración de lo que es capaz el pueblo nicaragüense: pueblo valiente que nos llena a todos de orgullo, pueblo digno, pueblo libre, el pueblo de nuestro general Augusto C. Sandino»; dijo la copresidenta de Nicaragua Rosario Murillo en el acto de entrega del Hospital Sandino Nuevo Amanecer.
Luego continuó: «Este hospital se estaba construyendo con apoyo financiero de un país europeo. Pero cuando el golpismo quiso destruir Nicaragua, dijeron: no construimos, no financiamos. Recuerdo que el compañero Valdrack se reunió con los representantes de ese país, cuyo embajador, casualmente, también era afrodescendiente, y le dijo: “Usted, que es afrodescendiente, ¿no siente vergüenza de quitarle el financiamiento para un hospital a la población negra, a la población afrodescendiente y a los pueblos originarios de este país?”.
Lo hicieron. Pero el pueblo de Nicaragua es más grande que cualquiera de esas miserias humanas. Y pudimos, por nuestra cuenta, seguir construyéndolo paso a paso. Por eso es un orgullo; es una demostración de la calidad, la capacidad y la fuerza de nuestro pueblo. Fuerza espiritual, como la de nuestro General.
¿Qué nos enseñó Sandino? “Siempre más allá”. Es decir, siempre se puede alcanzar más y más triunfos.
«El Hospital Sandino, orgullo y honra de toda Nicaragua»
¿Qué estamos haciendo todos los días? Entregando obras pequeñas, medianas y grandes; obras que son del pueblo y para el pueblo. Porque sin la fuerza de nuestro pueblo no podríamos trabajar así ni avanzar así.
El pueblo heroico de Nicaragua se manifiesta en todas esas obras de progreso que son para la misma familia del pueblo heroico. «Y como decía nuestro comandante Tomás, mucho, mucho que conmemorar; muchas vidas que celebrar».
Esas vidas nos inspiran. Siempre decimos que nuestras victorias son reflejo de nuestra historia magnífica. Vamos para Monimbó, vamos para San José de las Mulas, todos los días celebrando esa antorcha gigantesca de libertad, de fuerza, de fortaleza, de certeza. Porque somos capaces de trascender, de caminar, de trabajar y de vencer en toda circunstancia.
Y lo más importante: todas esas victorias han sido, son y serán victorias de la paz. Victorias de la concordia, de la capacidad de encontrarnos, de convivir y de construir el porvenir que merecemos.
Nosotras, las heroicas de Nicaragua; un pueblo de paz, un pueblo de luz, de vida, de verdad. Un pueblo que merece lo mejor: la gloria y más y más victorias.
Este Hospital Sandino, Nuevo Amanecer, nos describe, nos dibuja, nos muestra lo que somos: el alma nicaragüense, gloriosa, honrosa, victoriosa, por gracia de Dios.


















