Los incendios más recientes han dejado luto en varias familias de Nicaragua, pero algo que nos llama poderosamente la atención es que las víctimas han sido adultos mayores, o abuelos.
El pasado 2 de enero, don Justo Pastor Gadea, de 83 años, murió calcinado en un incendio en el barrio Arlen Siu, en Managua; luego, el 15 de febrero, una tragedia similar cobró la vida de doña Ileana del Rosario Artola García, de 72 años; y más reciente, esta madrugada en Granada, falleció doña Gloria Auxiliadora Jáenz, de 79 años, cuyo cuerpo fue encontrado en el baño de su casa tras el incendio.
Y no se trata de buscar culpables, porque nadie quiere que algo así pase. Se trata de entender que nuestros abuelitos son más vulnerables.
«Siempre es importante establecer rutas de evacuación y salidas de emergencia en nuestro hogar, por eso un llamado a que contemos con un plan de emergencia familiar: saber dónde están las llaves, tener las llaves a mano y que las rutas de escape estén libres de obstáculos para que no puedan estorbar al momento de una evacuación»; dijo el capitán Jasseer Rivas, del Benemérito Cuerpo de Bomberos.

Al cuidado de los abuelos
«Además, las personas con discapacidad que se movilizan en silla de ruedas deben tener suficiente espacio para moverse dentro de la vivienda»; aseguró.
Ellos ya no corren igual, no reaccionan rápido y, a veces, viven solos o pasan muchas horas sin compañía. Cualquier chispa, cualquier descuido mínimo, puede convertirse en una tragedia en segundos.
«Deben estar bajo el cuidado de una persona que esté en capacidades óptimas. Esto es la mayor recomendación que podemos dar, dado que estos eventos no avisan en el momento. Además, en muchos hogares no contamos con medidas de prevención, como tener un extintor portátil contra incendios»; continuó Rivas.
En muchas casas seguimos usando velas cuando se va la luz, extensiones sobrecargadas, cocinas de gas sin revisar… cosas del día a día que vemos normales, pero que pueden ser peligrosas, sobre todo cuando hay un adulto mayor.

Pendiente de todo lo que ocurre en el hogar
«Cuando hay una persona ya mayor, no tiene un pensamiento normal como nosotros, que estamos un poquito más jóvenes»; dijo Elida Vallejos, capitalina.
«Un anciano es como un niño, me entiende, porque hay que cuidarlo y todo«; agregó Claudio Martínez, capitalino, sobre este tema de los abuelos.
«Los ancianos hay que cuidarlos como a los niños, porque si son mis padres, tengo que verlos. Si es mi abuelo, lo tengo que ver, porque tal vez ellos, cuando yo estaba pequeña, me dieron aunque sea un bocadito de comida«; dijo Victoria Rojas, capitalina.
Por eso, el llamado es claro y sencillo. Revise bien la luz y las conexiones. No deje velas encendidas solas. Chequee el gas. No deje a los abuelos tanto tiempo sin compañía, sobre todo si tienen dificultad para moverse.

Tenga a mano cómo llamar a emergencias. Pero más que nada, esto es de corazón: estar pendientes. Esa llamadita: “¿cómo estás?” Esa pasadita rápida por la casa. Ese vecino que echa un ojo. Ese familiar que dice: “yo me encargo hoy”.
Porque al final, cuidar a nuestros abuelitos es devolver un poquito de todo lo que ellos hicieron por nosotros. Una tragedia pasa en un ratito… pero el cuidado también puede salvar una vida.


















