Por tercera semana consecutiva, los carburantes en Honduras superan la barrera psicológica de los 100 lempiras por galón, equivalentes a casi 4 dólares; un nivel que vuelve a tensionar el costo de vida y golpea directamente el bolsillo de los consumidores.
El repunte sitúa los precios en rangos comparables a los observados al inicio del gobierno de la expresidenta Xiomara Castro, cuando la volatilidad internacional del petróleo también impactaba a Honduras.
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Durante ese período se implementaron subsidios que lograron contener el valor del combustible hasta rondar los 3 dólares por galón, amortiguando el efecto del mercado externo sobre la economía nacional.
En la actualidad, el Ejecutivo mantiene un subsidio focalizado al diésel, el derivado de mayor consumo en Honduras, clave para el transporte de carga y pasajeros. Sin embargo, ya no está vigente el aporte adicional de alrededor de 10 lempiras por galón que anteriormente ayudaba a estabilizar el precio final al consumidor.

Crisis en Honduras
A pesar de que el mercado internacional refleja cierta disminución en el precio del barril de crudo, esa tendencia no se traslada a las estaciones de servicio en Honduras. Las autoridades atribuyen los incrementos a factores externos, como tensiones geopolíticas y movimientos del mercado estadounidense; aunque hasta ahora no se han anunciado medidas estructurales que modifiquen el esquema actual.
El encarecimiento de los combustibles en Honduras genera un efecto dominó en la economía. Impacta el transporte público, eleva los costos logísticos y presiona los precios de la canasta básica; así como de servicios vinculados a la energía.
Especialistas advierten que cuando los combustibles suben, la inflación se acelera con rapidez; pero cuando bajan, los precios rara vez retroceden en la misma proporción. Ante este panorama, distintos sectores reclaman una política integral de combustibles en Honduras que brinde estabilidad y proteja el poder adquisitivo de la población.


















