La crisis sanitaria en Ecuador mantiene en alerta a médicos y organizaciones profesionales, que cuestionan la falta de acciones concretas por parte del gobierno de Daniel Noboa.
Según denuncian, la respuesta oficial no ha sido suficiente frente al deterioro que enfrenta el sistema público de salud.
- Te puede interesar: Bolivia decreta alerta máxima tras creciente brote de chikungunya
Asimismo, el presidente del gremio y médico del hospital Hospital Enrique Garcés, Juan Pasquel; subrayó la necesidad urgente de nombrar a un ministro de Salud con experiencia técnica, conocimiento del sector público y capacidad de sostener una gestión estable durante todo el período gubernamental. A su criterio, la falta de liderazgo ha profundizado los problemas estructurales.
Por su parte, María José Pinto, actual responsable encargada de la cartera, llamó la atención al personal sanitario durante un recorrido hospitalario; señalando deficiencias en la atención a pacientes y recordando que el respeto y el trato digno son pilares fundamentales del servicio público.

Crisis sanitaria en Ecuador
Además, los especialistas advierten que la situación se agrava por el desabastecimiento de medicamentos esenciales; entre ellos antibióticos, analgésicos y anticoagulantes, así como por la carencia de insumos quirúrgicos. Además, estiman que cerca del 35 % de los equipos médicos permanece inoperativo por falta de mantenimiento, lo que limita la capacidad hospitalaria.
Aunque desde la Presidencia se afirmó que el suministro de fármacos está “en proceso”, y que no existe una solicitud formal de diálogo, los testimonios médicos describen otra realidad.
🔊 #EXCLUSIVA | Mala gestión, corrupción e indolencia agravan la crisis de salud en Ecuador, lamentó Santiago Carrasco, presidente de la Federación Médica Ecuatoriana.
🔗https://t.co/oIGaDADR3d#FmMundo, 100% digital 📲 pic.twitter.com/jxqBnmRqcQ
— NotiMundo (@notimundoec) February 12, 2026
El traumatólogo Jorge Panchi, indicó que las cirugías diarias se redujeron drásticamente y que el sistema opera con apenas un 45 % de abastecimiento, lejos del 90 % necesario para un funcionamiento adecuado.
Finalmente, la combinación de falta de planificación, escasez de recursos y déficit de personal especializado; evidencia un deterioro progresivo que pone en riesgo la salud pública y la atención de miles de pacientes.


















