Desde la feria campesina hasta las redes sociales, ABALIZ CROCHET se posiciona como un emprendimiento creativo que combina tradición, juventud y tecnología en el corazón de Nandaime.
En Nandaime, una historia de esfuerzo y talento comienza a ganar visibilidad. Se trata de Ericka Abigaíl Peña Domínguez, joven estudiante de Medicina, quien, en medio de sus exigentes jornadas académicas, encuentra espacio para desarrollar su pasión: el crochet.
Con aguja en mano y madeja de hilo como materia prima, Ericka transforma su tiempo libre, escaso pero valioso, en auténticas piezas artesanales que hoy conquistan clientes locales y digitales.
El arte del crochet no llegó por casualidad. Ericka aprendió el oficio de su madre, doña Areliz María Domínguez Brizuela, quien acumula más de 30 años de experiencia en el bordado y tejido artesanal.

Emprendimiento femenino impulsa economía local en Nandaime
Doña Areliz inició este camino mientras vendía cuajadas en el mercado de Jinotepe. En sus ratos libres comenzó a tejer, descubriendo una habilidad que con el tiempo se convertiría en un arte y una fuente de ingresos complementaria.
Hoy, madre e hija trabajan en equipo: Doña Areliz elabora una parte importante de las piezas, mientras Ericka se encarga de ensamblar, detallar y dar acabados finales. Ambas gestionan pedidos personalizados a través de redes sociales. Esta sinergia intergeneracional fortalece el emprendimiento y proyecta su crecimiento.
Aunque el emprendimiento nació hace dos años, fue en 2025 cuando decidieron impulsar formalmente su marca a través de Facebook bajo el nombre ABALIZ CROCHET.
Desde esta plataforma: publican sus diseños, reciben encargos personalizados, interactúan con clientes y amplían su alcance más allá del mercado local. Además, comenzaron a participar en la feria campesina que se realiza cada viernes en el parque central de Nandaime, una decisión que marcó un punto de inflexión.

ABALIZ CROCHET
Según Ericka, la invitación de amigos a formar parte de la feria resultó ser estratégica: obtuvieron buena aceptación y resultados positivos, consolidando su presencia en el mercado local.
Durante la temporada de San Valentín, los productos más solicitados han sido; pequeños muñecos de Hombre Araña con tulipán, tulipanes tejidos, girasoles, ramos completos de rosas y llaveros personalizados.
Las jóvenes han realizado los encargos más creativos, especialmente las combinaciones románticas y personalizadas; lo que confirma el potencial del crochet como alternativa original frente a los regalos tradicionales.
Doña Areliz agradeció los espacios brindados a los pequeños emprendedores, especialmente las ferias que permiten; visibilizar productos locales, incrementar ingresos familiares y dinamizar la economía del hogar.

El éxito de un emprendimiento creativo
Por su parte, la vicealcaldesa de Nandaime, Reina Romero, destacó que actualmente existen diversas oportunidades para emprendedores en el municipio, entre ellas; la feria de los viernes, programas de financiamiento como Usura Cero e iniciativas de apoyo para fortalecer pequeños negocios. “El objetivo es impulsar la economía local y generar mayores oportunidades de crecimiento”, señaló.
El objetivo de madre e hija es claro: consolidar y expandir su emprendimiento de crochet, convirtiéndolo en una marca más grande y reconocida.
ABALIZ CROCHET no solo representa productos tejidos a mano, sino también: trabajo en equipo, tradición artesanal, innovación digital, perseverancia femenina y desarrollo económico local.
En Nandaime, entre hilos y agujas, se están tejiendo sueños con visión empresarial.


















