El Gobierno de China reiteró este jueves su firme apoyo a Cuba y expresó su rechazo a cualquier tipo de injerencia externa “injustificada” en los asuntos internos de la nación caribeña. La posición fue manifestada por el ministro de Relaciones Exteriores chino; Wang Yi, durante una reunión oficial en Pekín con su homólogo cubano; Bruno Rodríguez Parrilla.
Durante el encuentro, Wang Yi aseguró que Pekín respalda a La Habana en la defensa de su soberanía, seguridad nacional y derecho al desarrollo; y subrayó que China se opone a toda acción que busque privar al pueblo cubano de condiciones básicas para su supervivencia. El canciller chino también reafirmó el compromiso de su país de seguir brindando apoyo y cooperación a Cuba; dentro de sus posibilidades, y de fortalecer las relaciones bilaterales.
El jefe de la diplomacia china destacó que, pese a los cambios y tensiones en el escenario internacional, China y Cuba se han mantenido unidas, con una relación basada en la confianza mutua y la solidaridad. Recordó además que en 2025 ambos países conmemoraron el 65.º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas, ocasión en la que trazaron una hoja de ruta para avanzar en la construcción de una “comunidad China-Cuba con un futuro compartido”.
Por su parte; el canciller cubano agradeció el respaldo de Pekín y valoró el apoyo constante de China frente a las dificultades económicas y políticas que enfrenta la isla; especialmente en un contexto de presión y sanciones externas.
China se opone a presiones externas contra Cuba

Las declaraciones de Wang Yi se producen en un momento de creciente tensión entre Cuba y Estados Unidos. El pasado 29 de enero, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional”, argumentando que Cuba representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de EE. UU. y la región.
El documento acusa al Gobierno cubano de alinearse con países considerados hostiles por Washington y de permitir la presencia de capacidades militares y de inteligencia de Rusia y China en la isla.
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel rechazó esas acusaciones y calificó la medida estadounidense como una acción de carácter “fascista, criminal y genocida”. Aunque posteriormente Trump reconoció que su Administración mantiene contactos con altos funcionarios cubanos y expresó su intención de llegar a un acuerdo; sus declaraciones mantuvieron un tono crítico hacia la isla.
En este escenario, el respaldo de China refuerza el apoyo diplomático internacional a Cuba y subraya el llamado de Pekín al respeto de la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados.

















