Tras meses de bloqueo sistemático, Israel autorizó este 1 de febrero el inicio de una fase de prueba para la reapertura del cruce fronterizo de Rafah; el principal punto de conexión de la Franja de Gaza con el exterior. La decisión se produce en medio de una creciente presión internacional y gestiones diplomáticas encabezadas por Egipto, Estados Unidos y la Unión Europea.
El paso de Rafah permanecía cerrado desde mayo de 2024; profundizando el aislamiento de Gaza y agravando la crisis humanitaria provocada por la ofensiva militar israelí. La reapertura parcial busca aliviar, aunque de forma limitada, la crítica situación de miles de civiles que no han podido salir del enclave ni recibir ayuda esencial.
Durante la jornada inaugural, el cruce fue supervisado por funcionarios egipcios y observadores de la Unión Europea. No obstante, el tránsito efectivo de personas se realizará de manera gradual y bajo estrictos protocolos de seguridad que aún se encuentran en negociación.

Gaza al borde del colapso
Según reportes preliminares, el cruce permitirá inicialmente la salida de hasta 150 personas por día; mientras que solo 50 podrán ingresar a Gaza. Estas restricciones han generado tensiones diplomáticas con Egipto, que ha manifestado su rechazo a cualquier medida que pueda derivar en un desplazamiento forzado de la población palestina.
“The underreported silent war: record levels of violence in the occupied West Bank since October 2023. More than 1,000 Palestinians — almost a quarter of them children — have been killed.
Attacks by Israeli settlers continue unabated, with Palestinian communities being… pic.twitter.com/36nlWEfiqB
— UNRWA (@UNRWA) February 1, 2026
Las autoridades palestinas advierten que la reapertura llega en un contexto de emergencia sanitaria extrema. Más de 20.000 pacientes, entre heridos graves y enfermos crónicos; esperan autorización para recibir tratamiento médico fuera de Gaza. El cierre prolongado del paso de Rafah habría causado la muerte de al menos 1.268 personas, según fuentes oficiales, por no poder acceder a atención médica a tiempo.
Aunque este paso inicial representa un alivio parcial, organizaciones de derechos humanos señalan que el control militar israelí sobre la frontera persiste. Para la población gazatí, la reapertura de Rafah no es solo una cuestión logística; sino una exigencia de justicia frente a un bloqueo denunciado internacionalmente como castigo colectivo.


















