Presidente Gustavo Petro llama a unir subregiones para enfrentar desafíos globales

Foto: América Latina como potencia de vida y libertad, según Petro / Cortesía
Foto: América Latina como potencia de vida y libertad, según Petro / Cortesía

El presidente Gustavo Petro, durante su discurso en Panamá, llamó a América Latina y el Caribe a reconocerse como una civilización unida y diversa. Destacó que la verdadera riqueza de la región no reside en misiles ni en dinero plástico, sino en la naturaleza, la educación y la fuerza de trabajo de sus pueblos. Petro propuso un pacto por la vida y la libertad, basado en la cooperación entre países y el diálogo entre civilizaciones, para enfrentar juntos amenazas como el narcotráfico y la crisis climática.

El mandatario colombiano enfatizó la importancia de la integración regional y la hermandad entre los pueblos, resaltando la diversidad cultural y la historia compartida de la región. Según Petro, América Latina tiene el potencial de convertirse en una potencia de la vida, la libertad y la paz, uniendo subregiones y civilizaciones para fortalecer la seguridad, la justicia y el desarrollo sostenible en toda la región.

Nota de prensa

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: ZONA DE PAZ
Discurso íntegro del Presidente Gustavo Petro

Excelentísimo presidente de la República de Panamá y compañero vecino José Raúl Mulino Quintero; excelentísimo presidente de la República Federativa de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva; excelentísimo presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Rodrigo Paz; y demás presidentes presentes, los saludo a todas y todos. Trataré de ser breve, aunque me cuesta trabajo.

A pesar de los fracasos en la relación entre los Estados nación latinoamericanos y caribeños, también hay éxitos. Los pueblos se han articulado históricamente de tal manera que debemos empezar a vernos como una civilización latinoamericana y caribeña, diversa e intensamente articulada por la historia y los pueblos. Esto es más poderoso que la articulación de naciones individuales que han perdido progresivamente poder.

América Latina como potencia de vida y libertad, según Petro

Se observa claramente en la gran crisis de las Naciones Unidas. Atacada desde diversas perspectivas, la ONU no cumple plenamente su objetivo de impedir genocidios, como el reciente de Gaza. Su misión histórica es impedir guerras y construir paz entre naciones. Sin embargo, la verdadera paz trasciende entre naciones: se construye la hermandad humana entre civilizaciones.

Samuel Huntington, en su libro Los conflictos entre civilizaciones, reconoció que Latinoamérica saldría triunfadora. Pero no se trata de conflicto, sino de diálogo entre civilizaciones si queremos lograr la hermandad humana y la paz. Solo con hermandad habrá libertad y pensamiento profundo que permita un equilibrio con la tierra y el mundo.

Si Latinoamérica es una civilización, debemos resolver si comenzamos por la universalidad difícil o por el continente. Un pacto por la vida y la libertad en las Américas me parece fundamental. Reconocernos como civilización diversa y poderosa es crucial: nuestra riqueza no son los misiles ni los billetes, sino la naturaleza y la fuerza de trabajo viva. Cuanto más educada e intelectual sea la sociedad, más riqueza real tendremos. Si dejamos morir la naturaleza, moriremos de pobreza.

El oro y la fuerza de trabajo son la base de nuestra verdadera riqueza. Cambiar el oro por billetes de plástico nos ha traído consecuencias graves, como en Colombia. Además, enfrentamos enemigos universales como el narcotráfico y el fentanilo, que amenazan la vida en todas las Américas. Para enfrentarlos, necesitamos una alianza de inteligencias libres y altas.

El diálogo entre las Américas es vital. No debemos confundirnos ni competir entre civilizaciones; debemos reconocernos y pactar. La libertad y la vida son los pilares fundamentales: sin ellas; no existimos como seres humanos. Esta idea ha guiado la historia de nuestros pueblos: libertad y vida deben estar en todos nuestros símbolos nacionales.

Colombia es intensamente diversa: andina, caribeña, selvática, afro, llanera, mestiza. Nuestros ancestros amerindios nos dieron libertad antes de que existieran fronteras; nuestra historia también se marca por la influencia del Imperio Romano y la fuerza de África traída a la fuerza. Esta diversidad es riqueza que no debemos subestimar. Junto a Brasil, Venezuela y Ecuador; podemos ser la potencia de la vida en el mundo.

No buscamos misiles ni guerras en ninguna parte de América. Debemos dialogar y no permitir que amenazas destruyan la libertad integral. La unión de subregiones y civilizaciones latinoamericanas y caribeñas es fundamental para enfrentar desafíos como narcotráfico, destrucción ambiental y crisis climática.

La ciencia nos señala un cambio urgente en el modo de energía; que puede convertirnos en líderes en energías limpias, superiores incluso a la demanda energética de Estados Unidos. Nuestro poder futuro está en la vida, la diversidad y el trabajo humano. Debemos fundar nuestra libertad y progreso en estos principios, no en la guerra ni en la muerte.

Hablaremos con líderes internacionales para consolidar un pacto de las Américas por la vida y la libertad. Gracias, muy amables.