
En el boxeo, los números pueden engañar, pero un récord de 15 victorias y 15 nocauts no deja lugar a dudas. Jordan “Cobrita” Orozco se ha consolidado como una de las principales proyecciones del pugilismo nicaragüense, gracias a un ascenso acelerado en el boxeo.
Orozco originario del barrio María Auxiliadora, antes de inclinarse por el boxeo, practicó karate sin encontrar motivación, hasta que a los 8 años un tío lo llevó al Gimnasio Nicaragüense, conocido como “el Alexis Argüello” ahora llamado Gimnasio Nicarao en la capital.
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Bajo la conducción del entrenador Norberto López, halló un entorno que define como un “ambiente muy bueno sano”, marcado por la actitud “alegre y dinámico” de su formador, lo que transformó una simple obligación en un pasatiempo constante.
Con los años con una extensa trayectoria amateur —86 combates, cuatro campeonatos nacionales y tres títulos—, Orozco enfrentó una decisión clave al concluir la secundaria. A los 17 años intentó competir en la Copa Alexis Argüello, pero la edad se lo impidió. Al cumplir los 18, optó por el profesionalismo con Gemelos Promotions.
“Tuve que elegir un camino porque no se pueden los dos entonces pues elegí elegí ser boxeador.”
Cobrita: «Deseo coronarme campeón mundial»
Su crecimiento deportivo lo llevó a realizar sus últimos campamentos de entrenamiento en Florida, lejos de su entorno cercano, un sacrificio respaldado por su familia. “Vos fuiste el que hiciste esto nosotros te apoyamos ese es tu trabajo así que te toca.”
Con la mirada puesta en el futuro, su objetivo es claro: “mi deseo es quizás poder coronarme campeón mundial este año quizás a final o a mediado.”
Inspirado por Román “Chocolatito” González, Jordan “Cobrita” Orozco continúa construyendo, pelea a pelea, el perfil de un aspirante firme a devolverle a Nicaragua un título mundial.
















