La empresaria y figura mediática Paris Hilton compareció ante el Congreso de Estados Unidos para relatar el impacto que tuvo en su vida la filtración de un video íntimo sin su consentimiento y para impulsar reformas legales que protejan a las víctimas de la explotación digital, en especial frente al avance de los deepfakes generados por inteligencia artificial.
Durante su intervención, Hilton recordó que tenía 19 años cuando alguien difundió públicamente un material privado, un episodio que marcó su vida personal y profesional. Ante los legisladores, afirmó que en ese momento la ley no ofrecía herramientas para protegerla y que la sociedad aún no contaba con un lenguaje capaz de reconocer el daño sufrido.
La empresaria sostuvo que el hecho no fue un escándalo mediático, sino un caso de abuso que fue minimizado por la opinión pública y los medios de comunicación.
Hilton explicó que, pese al paso de los años y a haber recuperado parte del control sobre su historia, la expansión de la inteligencia artificial abrió una nueva etapa de violencia digital. Según detalló, actualmente circulan más de 100.000 imágenes pornográficas falsas creadas con su rostro, ninguna de ellas real ni autorizada, lo que genera un daño emocional constante y difícil de detener.
Paris Hilton impulsa reforma legal contra explotación digital
La comparecencia se produjo en el marco del debate del DEFIANCE Act, un proyecto de ley que permitiría a las víctimas demandar a quienes produzcan y difundan pornografía deepfake.
Hilton subrayó que este tipo de contenido representa una forma de victimización masiva que afecta a mujeres; niñas y adolescentes; muchas de ellas sin recursos ni visibilidad para defenderse.
Acompañada por su esposo y respaldada por legisladores y activistas; la empresaria destacó que su activismo también está motivado por su rol como madre. Señaló que; aunque haría cualquier cosa por proteger a su hija; actualmente la tecnología avanza más rápido que las leyes.
Hilton concluyó que su presencia en el Congreso busca amplificar las voces de quienes no pueden hacerlo; insistiendo en que la justicia y la dignidad deben prevalecer frente a la explotación digital y el uso no consentido de la imagen personal.

















